lunes, julio 20, 2009

Sobre la primera lectura de hoy (Lunes de la XVI semana del Tiempo Ordinario)

¡Déjanos tranquilos! Queremos servir a los egipcios,
porque más vale estar al servicio de ellos que morir en el desierto

Vivimos extrañando las cebollas de Egipto, con ganas de malgastar la herencia porque tenemos terror a la libertad, miedo de la promesa, horror a la desilusión. Me pregunto si mucho del pecado original no se manifestará en esta dificultad para la confianza en la promesa, si nuestra herida primordial no será la pertinaz resistencia a mirar hacia delante. O tal vez es simplemente el dolor de nuestro tiempo. Tal vez estemos enfermos de desesperanza. Pero también por eso mismo, creo que este es el kairós de la esperanza. Es la hora de los pobres, los contemplativos, los de la noche... la hora de los amantes.
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