martes, marzo 20, 2007

Leyendo a Pedro Salinas

Todavía ni me acuerdo cómo lo conocí... creo que lo encontré perdido entre unos estantes de una librería. Era "El Contemplado y otros poemas". Después, con un poco de esfuerzo, encontré "La voz a ti debida". Creo que si alguien escribe con luz es Pedro Salinas. No se me ocurre otra manera de describir lo que siento cuando lo leo... tiene letras hechas de luz. Acá va uno de sus poemas que más me gusta... quizás se relaciona un poco con lo que posteé recién sobre las causas perdidas. Desaprender los cálculos... y arrojarse.

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S¡, ¡todo con exceso!
¡La luz, la vida, el mar!
Plural, todo plural,
luces, vidas y mares.
A subir, a ascender
de docenas a cientos,
de cientos a millar,
en una jubilosa
repeticion sin fin,
de tu amor, unidad.
Tablas, plumas y máquinas
todo a multiplicar,
caricia por caricia
abrazo por volcán.
Hay que cansar los números.
Que cuenten sin parar,
que se embriaguen contando,
y que no sepan ya
cuál de ellos ser el último;
¡qué vivir sin final!
Que un gran tropel de ceros
asalte nuestras dichas
esbeltas, al pasar,
y las lleve a su cima.
Que se rompan las cifras,
sin poder calcular
ni el tiempo, ni los besos.
Y al otro lado ya
de cómputos, de sinos,
entregarnos a ciegas
¡exceso, qué penúltimo!,
a un gran fondo azaroso
que irresistiblemente está
cantándonos a gritos
fúlgidos de futuro:
"Eso no es nada aún.
Buscaos bien, hay más."
Pedro Salinas

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