lunes, julio 21, 2008

La semilla del grano de mostaza es una invitación a mirar las cosas como las mira Dios. Cada una de las parábolas es una fuente de conversión para la vista, para desarrollar una percepción contemplativa de la realidad. Pero esta me parece especialmente importante.

Hoy necesitamos personas capaces de percibir el brote de Dios en medio del mundo... contemplativos capaces de encontrar, agradecer y acrecentar los impulsos del Reino que se abren paso en medio de lo pequeño.

Hay más cosas buenas pasando alrededor nuestro de las que nos damos cuenta. Hay más vida creciendo de la que nuestra vista enceguecida capta. El Reino está acá, entre nosotros (¡en nosotros!), esperando que lo reconozcamos para ayudarlo a crecer.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Es una gran sensación sentir que no se está sólo en la búsqueda del ser mejor, de ser más agradecido, de ser más humano, mejor ser, mejor hombre, mejor mujer, más sensible, más "escuchador", más silencioso, más observador, más contemplador, más merecedor, más entusiasta para crecer, más deseoso de madurar, más desnudo para percibir, más generoso para dar.
No sería todo eso que deseo ser si no dijese que la vida, en un muy mal momento, me esta dando la oportunidad de conocer y compartir con gente que está en esta búsqueda "salada", y árida, y seca, y silenciosa, casi como el desierto. Gracias Eduardo por ser uno de ellos. Un beso

mj dijo...

Hola Edu
Me ha recordado este post tuyo a Thomas Merton. A su libro "Nuevas Semillas de Contemplación". Ha sido uno de mis compañeros a mi viaje a Taizé.
Por desgracia cada vez hay menos contemplativos, el mundo está necesitado de ellos.
Un saludo