jueves, agosto 25, 2011

Un gesto gratuito


Pensando en el gesto de Ernesto

Tenemos poco desarrollada nuestra capacidad para recibir un regalo, un signo de amor gratuito. Solemos mirar con desconfianza el don. Por eso cuando se nos sorprende con un acto de generosidad inesperado, solemos tener primero una reacción defensiva. ¿Qué habrá detrás? ¿Cuál es la intención de quien se acerca a nosotros de manera tan libre? ¡Estamos tan llenos de desconfianza!

Por suerte la vida es don permanente y los que están más cerca de ella no dejan de golpear a nuestra puerta con gestos de esos que nos maravillan, nos sacan de abajo de nuestros pies el felpudo de la mezquindad y nos permiten volver a tomar conciencia del regalo. Y entonces uno disfruta doblemente. Como ir a una comida espectacular y de golpe enterarte que alguien ya pagó todo por vos.
¡El testimonio visual del gesto! Los que estuvieron saben de qué hablo
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