lunes, septiembre 07, 2009

Lecciones de Sushi: dejar los palillos

Un gran amigo tiene un restaurant de sushi. Comer sushi es una experiencia sumamente entretenida porque no sólo es muy sabroso y original, sino que además mantiene una carga de ritualidad que lamentablemente nuestras comidas occidentales han perdido.
Entre otras cosas, algo interesante es que es de mala educación tener los palillos en la mano mientras se come. Es necesario dejarlos en la mesa (en un pequeño plato pensado para eso), terminar la pieza y sólo entonces volver a tomarlos. Además, se recomienda comer un poco de las hierbas que adornan el plato para limpiar la lengua y prepararla para saborear la próxima pieza, o maki. Así la comida se disfruta más y también se prolonga el tiempo del encuentro.
Me quedé pensando en como del mismo modo hay muchas realidades de la vida que no pueden (bajo riesgo de indigestión o peor) apresurarse en su asimilación. Es necesario tomarse su tiempo. Dejar los palillos en la mesa y detenerse en el sabor de lo que uno está viviendo para incorporarlo más plenamente y así también poder percibir los matices de cada instante. El que no sabe saborear tampoco puede distinguir, y así cada momento pierde su gracia y su particularidad.
Dejar los palillos es el símbolo de una actitud distinta: frente a los demás, frente a la naturaleza, frente a la Presencia que pide recogimiento y lentitud de pasos y gestos... para poder percibir mejor el sabor de cada cosa y hacerlo propio.


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