lunes, junio 11, 2007

Un cambio...

... merece ser explicado. El blog empezó como un espacio personal para escribir y poner lo que hago en un formato más legible del habitual... pero esa primera función se abrió a otras. Aparecieron interlocutores, se fue agrandando la casa... y el blog se fue convirtiendo en otra cosa. Mucho más que un lugar para dejar ideas.

A la vez, encontré muchos "pensaderos" dando vuelta por la red. Entonces me pareció que un cambio de nombre podía ayudar. Y quizás este nombre sea más apropiado.

Cada vez que uno escribe, se enciende una llama. Cada palabra puede ser la brasa que encienda un corazón o ilumine un sendero. Tal vez aporte el calor necesario para que alguien pueda sentirse cobijado o impulsado.

El fuego es símbolo del encuentro entre personas, del ingenio humano, del rayo que late escondido en cada cosa y rostro. Pero también es símbolo divino: es el fuego del sacrificio, que convierte en ofrenda aquello que consume, el Espíritu que transfigura desde dentro todas las realidades, convirtiéndolas en luz. Ojalá este blog sea un servicio a esas dos llamas.
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