viernes, junio 29, 2007

A María encinta


Todo escucha, futuro y esperanza
no hay lugar para la duda, aunque el mañana y el mesías sean
por ahora pura promesa,
pataditas de vida que animan a confiar

La estrella de la fe en el pecho, la luz que acompaña en la noche para ir hacia adelante


Ojos cerrados de concentración, auscultando quizás los latidos fuertes del Corazón naciente del Hijo...

Y la mano hecha un cuenco de oración, para recoger más la Palabra.

Como vos, vamos pariendo vida y Cristo en el camino,
en ese intento constante que es nuestra fe.
Nos sabemos en tu seno, acariciados por ese brazo que cuida y da calor de Evangelio.
Sonrisa humilde de Dios, que tu vientre sea el lugar de la Pascua.
Escuchadora, poné tu mano en nuestros oídos para que no se nos escapen los vagidos de Jesús en nuestra historia
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