martes, diciembre 12, 2006

Leyendo a Hugo Mujica

Este año pude darme un gustazo: conseguir la poesía completa de Hugo Mujica. De a poco leo y releo el libro... Leer y releer la poesía completa de un autor es algo fantástico, permite que uno se vaya embebiendo lentamente de la poesia. Tomando una imagen de Shunryu Suzuki, es como cuando uno camina en la niebla: sin percibirlo, queda completamente empapado, consustanciado con ella. Del mismo modo, leer a un poeta de modo continuado y progresivo permite (bah, por lo menos me lo permite a mí) entrar más de lleno en su obra.

No quiero decir que se entienda mejor lo que escribe (no creo que la cuestión sea cuestión simplemente de "entender"). Es como si la poesía llegara más lejos dentro del propio territorio, como si le diéramos el tiempo que ella necesita para encontrar esos rincones del propio corazón donde se da el encuentro, lugares al que a veces las apuradas y el ruido vedan el acceso.

Y creo que para poetas como Mujica esto es una condición casi indispensable. Escribe desde el silencio y pide silencio para ser escuchado... por suerte, creo también que su palabra nos lleva al silencio... sus versos traen dentro suyo el silencio que los ha engendrado para colarse dentro nuestro y hacernos tierra fértil... palabra honda, despojada, desnuda, la de los versos de Mujica.

LA GRACIA PERDIDA

al final la casa
es siempre atrás


como el umbral
de la despedida, el del adiós frente
a un camino nunca trazado


el del gesto inconcluso,
la mitad olvidada.


en el medio la terca torre:
el propio nombre


la estaca entre el deseo
y la nostalgia,


el puñado de humo
en el que aferramos el miedo a perder
lo que nunca tuvimos.

al final, el que nos llega,
queda la apuesta
del inicio, la gracia perdida:
queda perderlo todo.
De Noche Abierta
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