viernes, noviembre 03, 2006

Reflexión post-ordenación



La verdad es que no sé bien todavía qué decir... todo es demasiado grande, demasiado enorme como para explicarlo bien. Sí puedo decir esto: me siento profundamente feliz y agradecido. Sorprendido también, ¿y por qué no habría de estarlo? Esto supera a cualquiera. Por lo menos a mí.

Simplemente puedo agradecer, y pedirle a Dios que nunca deje de hacerlo. Que realmente pueda, como nos hemos propuesto con mis compañeros, vivir en la acción de gracias

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