sábado, noviembre 25, 2006

Porque lo prometido es deuda...

... voy a intentar aportar algo más (tarde, ya lo sé, pero bueno...) al debate que se armó con el post sobre entrar en conflicto con Dios. Disculpen si algo no resulta claro pero como esto es sólo una etapa más en el diálogo, lo hago más para

Jack preguntó "¿Es tu Dios un Dios vulnerable?". Mi respuesta es ¡claro que sí! Dios es un dios que arriesga, abre el espacio a la vulnerabilidad por el mismo hecho de crear. Pensémoslo desde una perspectiva vincular: en el mismo momento en que cualquiera abre su espacio vital a otro/s se vuelve más vulnerable. En el caso de Dios la creación y la puesta en marcha sostenida del universo ya hay allí una kénosis, un "vaciarse de Dios" en favor de otros.

Acá el tema excede lo limitado de mi capacidad de exposición (al menos con tan poco tiempo para escribir). Pero a ver si sale algo más o menos coherente: este arriesgarse de Dios se concreta en la creación, que es de por sí finita, limitada, contingente. Esta finitud implica necesariamente una imperfección. Esta limitación o finitud más "metafísica" es la que abre la puerta a los males concretos: acá se habló del hambre en África o de otros males, pero ¿qué pasa con el sinsentido del Tsunami, con lo absurdo de una enfermedad congénita, con la muerte repentina...? Allí el mal se hace más presente aún en su disonancia.
Sin embargo, el mal no parece ser (salvo en casos de patología profunda) obstáculo para que la vida se abra paso. O para que el hombre elija derivar hacia la nada. Más bien se rebela contra ella constantemente. Pareciera que aún en medio de todo es más fuerte la opción por el sentido que por el no-sentido.

Hasta aquí no hablamos todavía de Dios, sino más bien de la justificación del mundo (como dice un autor a quien estoy intentando seguir - en realidad diciendo mal lo que él explica bien -, es una cosmodicea y no una teodicea). Desde esta pregunta por el sentido del mundo, podríamos preguntarnos si alguien o algo valida esta existencia que parece seguir queriendo avanzar, aún en medio del dolor, la injusticia, el absurdo y el mal.
Si Dios se decide a crear, no puede evitar, decíamos, la presencia del mal, pues la finitud y la contingencia son interiores a lo creado. Pero si a pesar de todo, hay creación (y no lo digo sólo por la puesta en marcha, sino por el sostenimiento de lo creado, por la fuerza misteriosa que mantiene, a pesar de todo, el funcionamiento del universo), quizás quiera decir que para Dios vale la pena. Que esa pulsión de vida que late en todo viene de esa apuesta de Dios.

Hasta aquí podría llegar a dar un planteo desde la razón, sin entrar en cuestiones de fe. Desde una visión judeo-cristiana, nosotros creemos que frente al mal, Dios se compromete, sufre con el pueblo pero para desde allí llevarnos a la libertad. Creemos en el Dios que baja a Egipto para sufrir con Israel pero desde allí llevarlo a la libertad; en ese Dios que se hace carne humana, sudor, sufrimiento y gozo, para compartir nuestro dolor, nuestro sinsentido y aún nuestra experiencia de vacío de Dios, pero que también es, justamente desde allí, resurrección, llagas transfiguradas, vida que nace de la muerte.

Y desde una experiencia personal... los que más entienden esto son los pobres. En las villas y los barrios he encontrado a la gente que confía en el paso de Dios por sus vidas aún en medio de la experiencia del mal. No por alienación ni por falsa paz, porque el desgarro en el que muchos viven no creo que lo permitiera... sino por esa intuición, verdadera y profunda, de que Dios está con ellos, que Dios está en medio de ellos, llevándolos a la vida. Da para seguir pensando y charlando, pero me gustaría pensar que si bien no todo el mundo simpatizará con este pensamiento, al menos lo hallará razonable, con sentido.

6 comentarios:

Jack Celliers dijo...

Camarada (si me permitís la humorada)

Me gusta mucho la respuesta, desde ya gracias por dedicar tu tiempo.

Sobre todo me gusta porque responde otra cuestión, y es qué cuernos hace un ser perfecto creando algo, ya que el concepto de “perfección” se lleva mal con el dinamismo. Lo perfecto no necesita crear nada ni evolucionar. Y ni le digo señora si nos ponemos a pensar en este mundo...

Así que dios es imperfecto… mirá vos.

Cioran (no un modelo de optimismo precisamente, pero interesante) citaba una cierta imagen que decía que dios tuvo que renunciar a su perfección infinita y se retiró de una minuscula porción del todo (¿o la nada?) que ocupaba, para permitir la existencia. En ese hueco estamos nosotros.

Y siempre según Cioran, esa permanencia de la vida que vos mencionás, ese abrirse paso es precisamente parte del mal, simplemente una forma de que la inquidad inherente a la existencia se mantenga. Los cátaros pusieron su granite de arena en esta visión y los griegos con el mito de Pandora (que está malinterpretado: la historia pretende demostrar que la esperanza que sale del fondo de la caja es el peor de los males, el que permite que todos los otros se perpetúen).

Quizás es una buena noticia el hecho de que (creo) ni vos desde tu lugar ni yo coincidimos con esta visión. Yo al menos la tengo en cuenta, pero más para rechazarla que para aceptarla. Aceptar la existencia sólo como una inevitable maldición se da de patadas con el materialismo, que propone la transformación del mundo como palanca de toda su filosofía.

Y en esta línea, es posible que estemos también muy cerca cuando mencionás al dios de los pobres. Yo más bien hablaría de la confianza en sus propias fuerzas que en algo venido de afuera de ellos mismos, pero siendo un total ignorante en cuestiones de fe me atrevo a esperar que quizás el dios del que vos hablás sea uno de los nombres de esa fuerza, o al menos parte de ella.

Así que más que “razonable y con sentido” yo lo encuentro muy positivo. Vamos, que hasta podemos llegar a estar separados por poco más que una frontera semántica, mirá lo que te digo.

El problema es que en la iglesia encuentro esta vision tuya, que me parece muy justa… y otras muy (pero muy) distintas. Pero bueno! Ese es oooooootro debate.

Salud!

Espirtual Fighter dijo...

Muy buena y deslumbrante explicación de la genésis, el universo y el mal. Quizás queda para explicar como los teologos "explican" la aparente contradicción lógica entre un Dios todopoderoso y vulnerable, perfecto e imperfecto al mismo tiempo.¿Será que ser perfecto es demasiado aburrido?
Va otra pregunta: ¿Dios se puede reir?¿Tiene sentido del absurdo o hay algun absurdo para él? ¿Que podría hacer reír a Dios?

edumangia dijo...

Creo que las paradojas siempre son necesarias al intentar acercarnos a Dios. Siempre es más lo que no podemos decir que lo que sí podemos decir. Dicho esto, creo que por esto mismo estos intentos nuestros de decir algo sobre él debe estar entre las cosas que más risa le provocan.

Anónimo dijo...

Hola! Muy interesante esta sana discusión, sobre todo porque hay un intento de diálogo real.
Tengo algunas observaciones, si se me permite, con todo respeto...
Eduardo, cuando decis:
"Esta finitud implica necesariamente una imperfección". Supongo que te referís a una imperfección de la creación, no de Dios. Si no es asi, no puedo estar de acuerdo con vos, porque decir que hay una imperfección en Dios es absurdo, desde un plano puramente lógico, sin entrar en el campo religioso. La misma palabra Dios implica plenitud. Y como la fe es razonable, no puede ser absurda...Por lo menos desde un punto de vista católico (no asi protestante...).

"Si Dios se decide a crear, no puede evitar, decíamos, la presencia del mal, pues la finitud y la contingencia son interiores a lo creado"
¿A qué apuntás? ¿La finitud y la contingencia implican el mal? Me parece que no... Sí se puede decir que implican imperfección, que no es lo mismo que mal. Imperfección es "no plenitud".
Además, me parece que si Dios quisiera podría evitar el mal, simplemente tendría que no crear seres libres: es decir, el mismo mundo que conocemos, pero sin hombres. Evitar el mal moral, que es el que origina las guerras, la pobreza, el capitalismo salvaje, las dictaduras,la alienación,las violaciones,etc., claro está.
Sería interesante hacer una distinción entre mal moral y mal físico.
El problema radica en que Dios crea (y quiere) seres libres...Y de ahí el mal.
Ahora, que pasa con los Tsunamis y demás fenomenos naturales? No son males terribles? Sí, obviamente, pero de orden físico.
El problema está, creo yo, en el mal moral: porque si lo que nos preocupa es el mal físico, creo que el marxismo no tiene solución para eso, y el cristianismo, en esta tierra, tampoco. Salvo que pueda cambiar las leyes de la fisica, cosa que veo un tanto difícil. Es decir, tanto el cristianismo como el marxismo plantean una solución al mal moral, no al mal físico.
(Nota: claro está que se puede disminuir el mal fisico, con la medicina y la técnica, pero no erradicarlo)
El marxismo pretende transformar el mundo por la fuerza (con la voluntad del pueblo...)
El cristianismo pretende que el hombre se transforme moralmente y ame. Y esto a través de Cristo.
Ahora,la pregunta que te hago,Jack, si el mal moral nace del hombre, y emana de él, puede el hombre salvar al hombre?

Dice jack:
"Sobre todo me gusta porque responde otra cuestión, y es qué cuernos hace un ser perfecto creando algo[...]"
Vos planteas: si el ser perfecto es perfecto, para qué crea? Es absurdo porque no lo necesita...
Y te contesto: claro, como no lo necesita, sería absurdo que creara el mundo por necesidad, por lo tanto, lo crea porque quiere. Es decir, porque se le canta. (En terminos religiosos te dirían por "amor")
Es muy importante resaltar que Dios no crea por necesidad, porque sino sería imperfecto. Crea por un acto libre de su voluntad. (Supongo que todos estamos de acuerdo en que en este supuesto Dios hay inteligencia y voluntad porque está implicito en la idea de creación de la que venimos hablando).
Bueno...el tema dá para mucho más, este es mi granito de arena.

Iván

Jack Celliers dijo...

Ivan: Linda pregunta! "si el mal moral nace del hombre, y emana de él, puede el hombre salvar al hombre?"

Precisamente porque el mal nace del hombre es responsabilidad y deber del hombre acabar con él. Si tenemos el poder de hacer el mal (como bien señalaste, somos libres) entonces también lo tenemos de hacer el bien. Lo contrario sería caer en el fatalismo de que somos malos por naturaleza, y el materialismo no considera al hombre ni bueno ni malo por naturaleza: si las condiciones en las que se desenvuelve el hombre cambian para bien, entonces el hombre puede perfectamente ser bueno, entendamos que razonablemente bueno, lo cual creo ya sería un paso adelante enorme (nadie dice que esto sea fácil).

Mientras no vengan a proponerme quedarme quietito y esperar que baje el espíritu santo a arreglar todo, y mientras se respete el derecho de quienes son oprimidos a sacudirse su opresión, yo no veo problemas en hablar de dios, aunque yo personalmente no lo comparta ¿Qué importa eso? El debate filosófico es importante y necesario, pero yo siempre preferiré a un Camilo Torres o un padre Mugica o un Nelio Rougier a un dirigente del PC que apoya a Videla, por muy ateo y marxista que se diga.

No, no hay solución para el caos (lo que llamás "mal físico") sencillamente porque el hombre no es todopoderoso (y dios, si existe, parece que frente a ciertas cosas tampoco! aunque de nuevo me meto en terreno que no es el mío), pero lo que el hombre puede es mejorar, aprender, aplicar sus conocimientos. Hay miles de ejemplos que muchas veces olvidamos: las vacunas, la educación, incluso internet que nos permite ahora mismo estar comunicándonos.

Estemmmmm... y ahora me voy porque estoy peloteando en el jardín del vecino. Perdón Eduardo, quise contestar nomás.

Salud!

Anónimo dijo...

Padre Eduardo, hacía mucho no venía y en el apuro olvidé que para venir debo hacerlo con tiempo. Igual quise que sepas que vine, besos!