martes, noviembre 28, 2006

Camino de humanidad

Hace un tiempo leí algo que me encantó. Garrido, un franciscano muy interesante que escribe sobre espiritualidad (tipo altamente recomendable) y para nada improvisado, decía que lo propio de la gracia de lo sobrenatural, era hacer de lo humano algo más humano todavía.

O sea que cualquier camino espiritual lleva necesariamente a una experiencia profunda de la propia humanidad y su transfiguración. No hay experiencia espiritual que pueda puentearse nuestra frágil, hermosa y compleja humanidad. Ni tampoco que tenga como fruto la creación de barreras entre nosotros y los demás.

Los cristianos de oriente decían que el fruto final de este camino del Espíritu era una "ternura ontológica", una sensación de amor y ternura hacia los mismos demonios. En el budismo, la compasión es uno de los frutos de la iluminación... parece que acá también estamos tocando patrimonio universal de la experiencia religiosa.

Para mí, el icono que plasma esto plenamente es el corazón abierto del hombre espiritual por excelencia, Jesús. Boff lo dijo muy bien: "Tan humano, sólo Dios". Sólo él se animó a ser tan compasivo, tan ignorante de fronteras y límites. Ese Jesús que llora, come, duerme, se enoja, reza y puede curar porque todo su cuerpo y corazón está expuesto, abierto al amor que se le sale por los poros y por eso sana a todos los que se animan a entrar en contacto con él... aunque eso también a uno le rompa el corazón.
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