sábado, julio 08, 2006

Sorprendidos por el amor

Al fin y el cabo, el amor siempre nos sorprende, porque es regalo... porque es gracia, porque es don. ¿Quién podría alegrarse del todo de un amor "conseguido", o peor, comprado, adquirido? La paradoja es que queremos ser amados gratuitamente: aquello que más amamos es también aquello que no podemos buscar, sino esperar con manos abiertas. Y cuando el amor nos sorprende, tenemos esa extraña mezcla de sentimientos... la sorpresa, pero a la vez, la convicción profunda (que crece con el tiempo) de que todo, absolutamente todo nos ha llevado a ese momento. Como dice esa chacarera "cuando descubrí tu huella/ ya habitabas mi destino". Descubrimos cada vez más que el amor antes de ser desborde, ha sido un hilo de agua que serenamente ha guiado nuestra historia hasta la fuente. Y así, aún los momentos más oscuros se vuelven cauce para el encuentro de hoy.
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