miércoles, agosto 31, 2005

Pensamientos sueltos

Volver al mismo surco,
pero hundiendo la reja del arado
cada vez más adentro.
Hasta la tierra viva
de donde brota el Reino
P. Casaldáliga
Buscar lo esencial, siempre. Procurar no perderlo de vista. Hacerlo carne.
Encontrar las palabras para decirlo: palabras sencillas, que sean un sacramento, un puente de corazón a corazón. Decirlas sin perder la valentía ni la lucidez. Al contrario: que descubrir lo esencial nos lleve cada vez más a enraizarnos en lo concreto.
Y una vez asentados allí, decir a Jesús, decir el hombre, decir la Iglesia. Decirle al pobre que Dios lo ama.
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