martes, agosto 09, 2005

¿Para qué sirven las despedidas?

Para recordar que estamos vivos y seguimos caminando.
Para descubrir que el dolor de la separación es también parte del afecto compartido.
Para hacer del encuentro recuerdo y acción de gracias.
Para agrandar el corazón a la medida del adiós.
Para habitar un poco en otras partes y otros recuerdos, que siguen más allá de nosotros.
Para ser habitados por los distantes, y llevar su presencia más allá de ellos mismos.
Para construir un nuevo hola, un nuevo abrazo, un sacramento cada vez más hondo
del reencuentro.
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