miércoles, septiembre 07, 2011

Atención y concentración

Recientemente leía un libro de John Main ("Word into silence", altamente recomendable) donde él hace la distinción entre atención y concentración. Mientras una nos abre al mundo y nos pone en una actitud alerta pero relajada, la otra nos encierra y tensa.

No digo que a veces no haya que concentrarse. Pero es cierto que la atención es una actitud mucho más necesaria.

La oración, especialmente, es más cuestión de atención que de concentración. No tenemos que resolver un problema al rezar. Se trata de estar presentes a la Presencia, de estar despiertos al Amor.
El esfuerzo que esto implica no puede dejarnos agarrotados y nerviosos, sino que tiene que orientarse a una serenidad consciente.

Estar atentos nos ayuda a que tantas de esas distracciones que a veces nos amargan dejen de ser un problema. No porque desaparezcan, sino porque dejamos de aferrarnos a ellas y pelearnos contra el flujo imparable de nuestra ajetreada cabeza.

Si la concentración procura, justamente, aferrar, la atención, por el contrario, permanece con la mano abierta. Y por eso es capaz de recibir el Don.
Enviado desde el Camino
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