jueves, octubre 30, 2008

Sobre San José

Uno de los regalos que me hicieron para mi aniversario de ordenación, hace apenas unos días, es una imagen lindísima de San José. En ella está él acompañando a Jesús que tiene en sus manos una paloma, como las que habrá ofrecido José junto con María cuando lo presentaron a Dios en el templo (Lc 2, 22-24). Las palomas eran la ofrenda más humilde que se podía hacer... la ofrenda de los pobres. Veo la imagen y me quedo pensando... José le fue marcando el camino a Jesús para hacer de su vida una ofrenda silenciosa. José pasa por el Nuevo Testamento sin decir una palabra. Sin embargo, sin él, ¡nos quedamos sin Jesús! Fue para Él la primera imagen del amor del Padre, su sombra, como dice una novela.

Pensaba que podríamos tomarlo a José también como compañero para nuestro camino de fe. Pedirle que nos ayude para que en lo secreto y escondido de cada día, en la fidelidad de lo diario y desconocido para el mundo, se teja también historia de salvación para los demás.
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