jueves, mayo 01, 2008

A Santa Cata

Te conocí hace más de diez años... y todavía me seguís sorprendiendo... ¿cómo decir algo sobre vos? Pero si puedo animarme a decirte algo a vos, animarme a decirte que de vos aprendo a querer a la Iglesia con ese amor ardiente, sufrido y sincero. Solamente el que ama dice la verdad... ¡y vos la decías y cómo!

Descubro en vos esa presencia que enamora... totalmente "encatalinado", uno más de tantos caterinati que seguís dando a luz a lo largo del tiempo. Ese carisma que brota de estar en esa comunión profunda con el fuego. Esa pasión hecha sangre, hecha letra... Y la vida entregada hasta el último instante, hasta el último soplo, hasta la última gota... con el corazón en la mano, traspasado y ardiente. ¿Cómo no consumirte? Si estabas hecha de fuego, vos lo dijiste... seguí rezando por nosotros, llevanos al encuentro con ese amor loco de Dios, conducinos al corazón de la Trinidad enamorada.

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