jueves, mayo 21, 2009

Déjame volver, Señor.
Estoy cansado.

El pecado me cansa y me agobia. Sólo tu amor me dará reposo.

Despierta en mí el recuerdo de tu gracia, el anhelo de tu abrazo.

Ya lo siento, de a poco... no puedo negar la fuente, no puedo callar el río que aún ahora fluye.

Me purificas cantando... y conviertes la herida en surco de vida.

Tú me haces volver, Señor, mi Hogar y mi Fuente, mi Abrazo y mi Bendición, mi Todo.

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