lunes, abril 03, 2006

El rock habla de Dios

Me gusta mucho el rock, el hip-hop y todo lo que en general es música contemporánea. Me parece que si uno escucha las letras encuentra una sensibilidad, un anhelo, un deseo de plenitud, de encuentro, que a veces parecen un verdadero grito a Dios. Hay artistas con una mentalidad religiosa, como U2 (hoy tomo la letra de una de sus canciones). Otros que aparentemente no lo son pero que sin embargo muestran en las búsquedas que tienen sus canciones un camino que puede llegar hasta Dios. No todos los temas de rock son poesía, pero muchos sí. Y como dice Karl Rahner

... el cristiano, para saber oír la palabra cristiana del mensaje de Dios, tiene que estar agraciado para oír una palabra. ¿Qué palabra? Tiene que saber oír la palabra mediante la cual el misterio silente "se presencia". Tiene que saber percibir la palabra que toca certeramente el corazón en su entraña más honda. Tiene que estar iniciado en la gracia humana de oír la palabra que une recogiendo, y la palrba que es, en medio de su propia y clara finitud, la corporeidad del misterio infinito. Ahora bien, ¿cómo se llama tal palabra? Esa palabra es la palabra poética. Ese saber-oír es el haber-oído de la palabra poética, a la que el hombre se entregó con humilde prontitud hasta que se le abrieron a ella los oídos del espíritu y le entró en el corazón.("La palabra poética y el cristiano", en Escritos de Teología VI, Taurus)

Es decir que cuando sabemos descubrir que en las palabras de la poesía late un misterio, quizás innominado para el que la escribe, pero que nosotros sabemos que se llama Dios, sólo entonces podemos recibir apropiadamente la palabra del Evangelio. Sólo cuando nuestra vida tiene una cierta hondura, un cierto anhelo, podemos recibir a Dios. Y en la música, en la poesía de hoy, desgarradora y brutal como puede sonar muchas veces, no deja de percibirse más de una vez (junto con otra música y literatura barata), la palabra mediante la cual se hace presente el misterio.

Yo he encontrado puentes a la oración en distintas canciones de rock que no me han podido dar unos cuantos libros "espirituales". Quizás para otros también sea así. O si no, podrá ser al menos la oportunidad de entender el deseo y el modo de expresar ese deseo de los hombres y mujeres de nuestro tiempo, sobre todo de los más jóvenes.

Hoy me animo con un temón de U2, donde la referencia religiosa es más obvia.

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Grace, she takes the blame
She covers the shame
Removes the stain
It could be her name

Grace, it's the name for a girl
It's also a thought that changed the world
And when she walks on the street
You can hear the strings
Grace finds goodness in everything

Grace, she's got the walk
Not on a ramp or on chalk
She's got the time to talk
She travels outside of karma
She travels outside of karma
When she goes to work
You can hear her strings
Grace finds beauty in everything

Grace, she carries a world on her hips
No champagne flute for her lips
No twirls or skips between her fingertips
She carries a pearl in perfect condition

What once was hurt
What once was friction
What left a mark
No longer stings
Because Grace makes beauty
Out of ugly things

Grace makes beauty out of ugly things

Grace, by U2


La letra de esta canción es espectacular. Juega con la imagen doble de Grace como una mujer pero también como la acción de Dios, es "un pensamiento que cambió el mundo". Sobre todo me gusta la última estrofa, cuando dice que "lo que una vez fue fricción, lo que dejó una marca, ya no duele, porque Grace ("gracia") hace belleza de las cosas feas". Y así es la gracia, el amor de Dios: crea belleza, sana, transfigura. Jesús es el mejor ejemplo. El resucitado no deja de tener las cicatrices, las marcas, pero estas ya no duelen, están transformadas por la gracia. No eliminadas, transformadas desde dentro. El amor ha hecho de las heridas del odio la fuente para que el amor corra libremente. La gracia ha transformado la fealdad en belleza, la belleza más grande.

Así vemos que la gracia no actúa como un maquillaje. Es la obra de Dios, amando desde dentro de nuestra experiencia de dolor humano, de nuestras ausencias y pecado. Así como Dios creo por amor el mundo sacándolo del caos (porque lo importante para la Biblia no es que Dios crea "de la nada", sino que es el que pone luz y orden en el caos), la gracia toca la fealdad y la herida que duele en nuestro interior... y transforma en luz la oscuridad. Cuando la gracia toca nuestro corazón, estamos al principio de la creación una vez más. Por eso el salmista decía "Crea en mí un corazón puro". En hebreo está usando el verbo bará, que es el verbo crear pero reservado a la acción gratuita y salvadora de Dios, que interviene directamente, sin mediaciones. Es la experiencia de ser perdonado en Jesús, y ser, justamente "una nueva creación". Es la experiencia de la gracia.

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