jueves, abril 27, 2006

El Rock habla de Dios II

Hay canciones que hablan de Dios "por defecto", es decir, reflejan una presencia por ausencia. Son un grito que a veces parece no tener destinatario, o un insulto que, en el fondo, está esperando que alguien recoja el guante. Sobre todo, me parece, hay muchas canciones que reflejan una soledad en búsqueda de una comunión.
Quizás a algunos encuentren un poco extraño esto de la "presencia por ausencia" en ciertas obras literarias o musicales. Pero la Palabra de Dios nos deja abundantes testimonios de la experiencia de la aparente ausencia de Dios, que se traduce en oración:

Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?
¿Por qué estás lejos de mi clamor y mis gemidos?
Te invoco de día, y no me respondes,
de noche y no encuentro descanso,
y sin embargo tú eres el Santo,
que reinas entre las alabanzas de Israel. (Sal 22, 2-4)

Yo invoco tu ayuda, Señor,
desde temprano te llega mi plegaria.
¿Por qué me rechazas, Señor?
¿Por qué me ocultas tu rostro? (Sal 88, 14-15)

La diferencia con los temas de hoy es la búsqueda y la mención explícita de Dios... el anhelo es el mismo. Por ejemplo, cuando en el tema de Green Day, Boulevard of Broken Dreams, dice:

My shadow's the only one that walks beside me
My shallow heart's the only thing that's beating
Sometimes I wish someone out there will find me
Til then I walk alone

My sombra es la única que camina junto a mí
My corazón hueco es lo único que late
A veces desearía que alguien allá afuera me encuentre
Mientras tanto, camino solo.
O como dice también La Renga en la Balada del Diablo y la Muerte:

Estaba el diablo mal parado en la esquina de mi barrio
ahí donde dobla el viento y se cruzan los atajos.
Al lado de él estaba la muerte, con una botella en la mano me miraban de reojo
y se reían por lo bajo.
Y yo que esperaba no sé a quién, al otro lado de la calle del otoño
una noche de bufanda que me encontró desvelado,
entre dientes oí a la muerte que decía así:
Cuántas veces se habrá escapado, como laucha por tirante
y esta noche que no cuesta nada, ni siquiera fatigarme,
podemos llevarnos un cordero, con solo cruzar la calle.
Yo me escondí tras la niebla y miré al infinito,
a ver si llegaba ese que nunca iba a venir.
Sobre todo en el tema de la Renga la referencia a Dios es muy obvia, aunque nunca se lo nombre y aparentemente tampoco se lo espera. La lista de temas podría multiplicarse al infinito... para mí lo interesante es descubrir la pregunta, la búsqueda que hay en estas canciones. A alguno les podrá parecer un poco blasfemo este estilo de lanzar botellas al mar en búsqueda de una respuesta... pero para mí son gritos que siguen esperando que alguien los escuche, como han gritado Job y los enfermos en la Biblia... la bronca, la experiencia de desamparo, de injusticia, también pueden volverse oración. Aquí, en estas canciones, no está totalmente planteado así. Pero tampoco está cerrada la puerta. ¿Quién sabe? Tal vez en algún momento, también aquí se de el encuentro...
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