lunes, junio 11, 2007

Escuchando a Alexi Murdoch

Es de esa música que te traslada al camino... un viaje por la ruta a la madrugada, cuando todo duerme y sólo tenés el camino delante tuyo, puro porvenir, puro anhelo de lo que vendrá. Altamente recomendable. Y encima, muy buenas letras.


All Of My Days - Alexi Murdoch

Well I have been searching all of my days
All of my days
Many a road, you know
I’ve been walking on
All of my days
And I’ve been trying to find
What’s been in my mind
As the days keep turning into night

Well I have been quietly standing in the shade
All of my days
Watch the sky breaking on the promise that we made
All of this rain
And I’ve been trying to find
What’s been in my mind
As the days keep turning into night

Well many a night I found myself with no friends standing near
All of my days
I cried aloud
I shook my hands
What am I doing here
All of these days
For I look around me
And my eyes confound me
And it’s just too bright
As the days keep turning into night

Now I see clearly
It’s you I’m looking for
All of my days
Soon I’ll smile
I know I’ll feel this loneliness no more
All of my days
For I look around me
And it seems He found me
And it’s coming into sight
As the days keep turning into night
As the days keep turning into night
And even breathing feels all right
Yes, even breathing feels all right
Now even breathing feels all right
It’s even breathing
Feels all right


Buscar algo, dejar que el deseo se avive... no quedarnos con lo de siempre, lanzarnos al camino con la única certeza de la incertidumbre... sabiendo al mismo tiempo que el camino tiene algo de la meta, la misma senda tiene el color de nuestro destino, porque todo en ella nos habla de la llegada... de la soledad hacia el encuentro.

viernes, junio 01, 2007

Un poema de R. S. Thomas












Praise

I praise you because
you are artist and scientist
in one. When I am somewhat
fearful of your power,
your ability to work miracles
with a set-square, I hear
you murmuring to yourself
in a notation Beethoven
dreamed of but never achieved.
You run off your scales of
rain water and sea water, play
the chords of the morning
and evening light, sculpture
with shadow, join together leaf
by leaf, when spring
comes, the stanzas of
an immense poem. You speak
all languages and none,
answering our most complex
prayers with the simplicity
of a flower, confronting
us, when we would domesticate you
to our uses, with the rioting
viruses under our lens.


jueves, mayo 03, 2007

El amor por encima de todo

Todos enfrentamos decisiones importantes, y no tanto. Día a día, momento a momento, estamos delante de opciones que de un modo u otro condicionan y encauzan nuestro obrar. Cada decisión, a su vez, si se la asume con responsabilidad, pide una serie de preguntas que nos ayuden a ver si nuestra opción debe ser por el sí o por el no. Lonergan, un teólogo, dice que antes del nivel de la decisión tienen estar siempre las preguntas.

Creo que una buena pregunta, aunque a alguno le resulte un tanto näif, a la hora de tomar una decisión, sobre todo aquellas que marcan, que pueden determinar el curso de nuestra vida de un modo importante, es: "¿esto me lleva a amar más?", esto es, "Si elijo esto, o esto otro ¿estaré viviendo un nivel de mayor entrega, una mayor apertura de corazón?"... De este modo, nuestra decisión deja de vivirse en un nivel meramente ético (que es importante pero no definitivo) y pasa a ser también una cuestión de fe y vínculos. Porque esto nos pone delante del otro y de Dios.

domingo, marzo 25, 2007


San Pablo de la Cruz, gran místico y predicador de misiones populares, renovó en su momento el esquema de las mismas. Durante mucho tiempo la predicación de estas misiones ponía énfasis en el misterio del juicio, del infierno (los novísimos). Pablo de la Cruz incorporó a este esquema la predicación sobre la pasión y cruz de Jesucristo. ¿Su razón? "Sólo la pasión convierte". Sólo la experiencia del amor que no juzga, sino que se entrega hasta el extremo del perdón.

Yo tampoco te condeno

Recuerdo que mi profesor de Reconciliación me decía que muchas veces el problema de los penitentes era que Dios los perdonaba pero ellos no terminaban de perdonarse.

Cuando no nos perdonamos, cuando no terminamos de reconocer que nuestra existencia nace de la misericordia, alumbramos resentimiento y condena.

La condena nos detiene en un momento de nuestra historia, nos reduce a un hecho puntual. Por el contrario, el perdón sabe del pecado, pero lo transforma por el amor en la oportunidad de comenzar de nuevo, en un verdadero renacimiento. El perdón que hace brotar agua de la roca, cosmos del caos, vida de la muerte.

Ese mismo perdón que nos permite avanzar cada día un poco más.

Una mirada de amor

Si bien la sabiduría popular ha canonizado la frase "el amor es ciego", creo que esta afirmación está sumamente lejos de la verdad.

Por momentos pareciera que es así. ¿Cómo explicar, si no, relaciones enfermizas que se perpetúan en el tiempo, fanatismos, amores encerrados en sí mismos...? Habría que preguntarse, con todo, si en estos casos hablamos de verdadero amor o simplemente de sus numerosas caricaturas.

El amor verdadero no carece de lucidez. Por el contrario, cuando toca lo profundo, provee de una luz enorme a quien vive en él.

El que ama ve más lejos y más hondo. No desconoce la precariedad de lo amado ni sus limitaciones... pero encuentra más allá de ellos una presencia que permanece inalterable, un misterio que lo invita una y otra vez a entregarse...

viernes, marzo 23, 2007

Un recuerdo del Cottolengo

Al terminar mi tercer año de seminario fui un par de semanas de voluntario al Cottolengo de Claypole. Fue una de las experiencias más lindas y difíciles de mi vida a la vez. Creo que todavía sigo espigando cosas que aprendí en esos días.

Lo primero que me impactó cuando estuve allí fue una frase de Don Orione que está en el jardín. Decía: "Al que toque a la puerta del pequeño Cottolengo no se le preguntará si tiene un nombre, sino si tiene un dolor".

Es el único modo de conectar con el otro... si perdemos el miedo a sus heridas (y para eso hay que estar en contacto y en paz con las propias), si en vez de pedirle que nos rinda credenciales de éxito o prestigio, simplemente dejamos que nos confíe su fragilidad. Ese terreno sagrado donde grita la ausencia pero por eso mismo también es posibilidad de vida y creación.




martes, marzo 20, 2007

Leyendo a Pedro Salinas

Todavía ni me acuerdo cómo lo conocí... creo que lo encontré perdido entre unos estantes de una librería. Era "El Contemplado y otros poemas". Después, con un poco de esfuerzo, encontré "La voz a ti debida". Creo que si alguien escribe con luz es Pedro Salinas. No se me ocurre otra manera de describir lo que siento cuando lo leo... tiene letras hechas de luz. Acá va uno de sus poemas que más me gusta... quizás se relaciona un poco con lo que posteé recién sobre las causas perdidas. Desaprender los cálculos... y arrojarse.

****************

S¡, ¡todo con exceso!
¡La luz, la vida, el mar!
Plural, todo plural,
luces, vidas y mares.
A subir, a ascender
de docenas a cientos,
de cientos a millar,
en una jubilosa
repeticion sin fin,
de tu amor, unidad.
Tablas, plumas y máquinas
todo a multiplicar,
caricia por caricia
abrazo por volcán.
Hay que cansar los números.
Que cuenten sin parar,
que se embriaguen contando,
y que no sepan ya
cuál de ellos ser el último;
¡qué vivir sin final!
Que un gran tropel de ceros
asalte nuestras dichas
esbeltas, al pasar,
y las lleve a su cima.
Que se rompan las cifras,
sin poder calcular
ni el tiempo, ni los besos.
Y al otro lado ya
de cómputos, de sinos,
entregarnos a ciegas
¡exceso, qué penúltimo!,
a un gran fondo azaroso
que irresistiblemente está
cantándonos a gritos
fúlgidos de futuro:
"Eso no es nada aún.
Buscaos bien, hay más."
Pedro Salinas

Patrono de causas perdidas

Tras una visita a una iglesia que estaba bajo su patronazgo, meis papás me trajeron una medalla con la imagen de Judas Tadeo. Hubiera preferido otra: ¡hay tantos más simpáticos entre los santos! Y además de San Judas, más allá de una preguntita que le hace a Jesús durante la última cena, no se sabe nada.

Pero luego descubrí que era el patrono de las causas perdidas. Y eso me gustó. Porque estamos tan llevados por criterios de eficiencia, productividad y rendimiento que no está de más recibir un recordatorio de que a veces hace falta zambullirse en algo sin estar calculando, entregarse generosamente porque aunque la causa esté pérdida, más se pierde si uno empieza a ponerle coto y medida al corazón. Así que, si alguna vez nos pasa, San Judas... ruega por nosotros.

lunes, marzo 12, 2007

Escuchando a Chet Baker



Hace un par de años un compañero de seminario me introdujo en el mundo del jazz. Así que empezaron a desfilar por el paisaje musical Ella Fitzgerald; Louis Armstrong, el gran Satchmo; Diana Krall y, entre otros más, Chet Baker, a quien desconocia por completo... y ahora, cuanto más lo escucho, más me gusta.

Suena triste y dulce a la vez, Chet. Cuando uno lee algo sobre su vida, entiende por qué. Por las dudas, no escuchen The thrill is gone si no están de ocho puntos para arriba en su estado de ánimo. Pero vale la pena. Porque el lamento es parte de la experiencia humana. Y convertirlo en canción también.


sábado, marzo 10, 2007

Notas sobre las lecturas de este domingo

  • Dios tiene un proyecto de libertad y plenitud para cada uno de nosotros. El libro del Éxodo nos relata el comienzo de ese proyecto cuando Dios compromete a Moisés en la liberación del pueblo. Dios va a llevarnos por un camino arduo hacia la tierra prometida.

  • Sin embargo, en este camino muchas veces nos desviamos. Pensamos que hay modos más fáciles, rápidos o prácticos de llegar a la meta. Nos asusta el horizonte, nos cuesta confiar en la promesa. Y así vemos como de un modo u otro el pueblo se desvía en el camino hacia la tierra prometida. Es la experiencia del pecado: de elegir algo que no es Dios, de desesperar de encontrarse con él o pensar que es uno quien puede determinar mejor cuál es el camino a seguir.
  • Pero Dios no quiere que su plan se frustre. Por eso redobla su apuesta y siempre abre posibilidades para que retomemos su camino. Nos invita a convertirnos, a volver hacia la senda original que Él trazó para nosotros. Toda la Escritura es una larga narración de la oferta de Dios, los desvíos del hombre y la renovación de esa propuesta.
  • La plenitud se da en Jesús. Él es la salvación, él es Dios que nos dice que hoy, aquí y ahora, podemos volver. A cada uno, entonces, se nos hace esta invitación a pegar la vuelta, a retomar el camino. Por eso esta invitación con tanta fuerza a la conversión.
  • No se trata simplemente de cambiar alguna conducta, de cambiar “algo”. Sobre todo se trata de seguir buscando a Dios, de estar constantemente en marcha hacia él. La consecuencia del pecado no es un castigo físico, o una desgracia, como advierte Jesús. En esa época muchas veces se pensaba que se podía identificar al pecador o al santo según su prosperidad o su fracaso. Pero Jesús nos dice que la consecuencia del pecado es la esterilidad... quedarse sin vida, sin abrirse a lo que Dios nos quiere revelar y regalar.
  • Esto sólo se puede hacer si alguien confía en nosotros. Y Dios tiene una infinita confianza en nuestra capacidad de dar frutos, de cambiar, de renovarnos.
  • ¿Qué cabe entonces de nuestro lado? No perder la fe en el horizonte ni en que estamos a tiempo. Quizás la tentación más grande sea la de desesperar, la de pensar que estamos más allá del cambio. Descubrir una vez más esta buena noticia puede ayudarnos también a mirar a los demás con más misericordia: nadie está desahuciado, a nadie se le puede negar la posibilidad de que cambie.
  • Cada vez que celebramos la Eucaristía Jesús nos abre un camino nuevo, nos dice que siempre hay una posibilidad más, una oportunidad, una puerta abierta.

martes, marzo 06, 2007

Un texto sobre el sacerdocio

Lo había leído algunas veces y me lo regalaron para mi ordenación. Dicen que fue pertenece a un manuscrito medieval hallado en Salzburgo, Austria. No sé si será así (no he encontrado que en algún esto se certifique), pero ciertamente el texto es lindísimo.


Un sacerdote debe ser pequeño y grande a la vez;

noble de espíritu, como si fuera de sangre real;

simple y natural, como si fuera de raíz campesina;

un héroe en la conquista de sí;

un hombre que ha combatido con Dios;

una fuente de santificación;

un pecador que Dios ha perdonado;

soberano de sus deseos;

un servidor para los tímidos y débiles

que no se abaja ante los potentes

pero se inclina ante los pobres;

discípulo de su Señor;

pastor de Su rebaño;

un mendigo de manos largamente abiertas;

portador de muchísimos dones;

un hombre sobre el campo de batalla;

una madre para confortar a los enfermos;

con la sabiduría de la edad;

con la confianza de un niño;

dirigido hacia lo alto;

con los pies sobre la tierra;

hecho para la alegría;

experto para sufrir;

lejos de toda envidia;

que saber ver lejos;

que habla con franqueza;

un amigo de la paz;

enemigo de la inercia;

fiel para siempre... otro Cristo.

lunes, marzo 05, 2007

Mantener la cultura

Hace un par de años fui a misionar a una comunidad mapuche en el norte de Neuquén. Conocer otra cultura, un estilo de vida que pelea por mantenerse en medio de tanto bombardeo extraño, fue una experiencia profunda que aún sigo meditando.

No siempre es fácil conservar las raíces. Cuando el lenguaje, de modo particular, se diluye y corrompe, mucho de la cultura se pierde.

Un conocido estaba misionando en un paraje cercano. En una conversación con uno de los chicos lugareños le preguntó:

- ¿ Y cómo se dice "gracias" en mapuche?
- Zenkiu, le contestó. Se dice Zenkiu.

Ahora apliquen la fonética.

Una frase de Gustav Thibon

¡No puedo creer que haya tan pocas referencias a Thibon en la Red! Bueno, acá va un mensaje embotellado a la red, para que alguien encuentre aunque sea algo más de él. Una de sus frases que más me gusta:

"Todo lo que no es eternidad recuperada es tiempo perdido."

domingo, marzo 04, 2007

Un texto del Padre Carlos Mugica

"El cristiano es un hombre que vive hacia el futuro, que nunca puede perder el ánimo, porque sabe, se lo dice su fe, que es Dios el que conduce los hilos de su vida y de la historia. Y si mi vida y mi destino están en manos del Señor. ¿Cómo puedo yo sentir miedo o desaliento ante las perspectivas que me ofrece el porvenir?

El Fénix



Desde chico me encantaron los animales fantásticos. Debo haber devorado una buena cantidad de libros relacionados con mitologías, cuentos de hadas y leyendas que involucraban todo tipo de criaturas inverosímiles (una de mis más preciadas posesiones es la "Enciclopedia de las cosas que nunca existieron", que recomiendo ampliamente).

Hubo varias que me fascinaron de un modo especial. Pero ya de chico una de las que más me interesaba era el Ave Fénix, ese pájaro que una y otra vez renacía de sus propias cenizas tras abrasarse en las llamas de su pira funeraria. Años más tarde, descubrí que en varios bestiarios medievales y en discursos teológicos antiguos el Fénix se convirtió en un símbolo de Cristo (como también lo son el Pelícano, el Pez, el Cordero y otros), más específicamente de su resurrección.

Me parece un símbolo fantástico para los cristianos, mujeres y hombres "de constantes comienzos", como decia el hermano Roger. Personas capaces de renacer de sus propias cenizas, esto es, capaces de atravesar el fuego de la crisis para nacer a un modo nuevo de vida, a una etapa distinta. Mujeres y hombres que saben de la noche y la espera, que protegen con sus cenizas el rescoldo de una vida que se resiste a apagarse y sólo está esperando el momento oportuno para volver a encender todo.



Despedirse


No es fácil aceptar que estamos de paso. Que las despedidas son una parte de nuestra vida, algo que debemos aceptar si queremos ser fieles al horizonte que se nos presenta y desafía con su promesa de novedad. Estancarse en una parte del sendero es ser infiel al movimiento que en su momento nos trajo hasta él. Despedirse, entonces, es una dimensión fundamental de la vida, y debe vivirse con serenidad, valentía y agradecimiento, sin negar el dolor. ¿Por qué no habríamos de sentirlo?

En la Biblia los discursos de despedida son un género literario aparte. En ese momento el corazón se desborda y, urgido por la partida, dice lo esencial, lo importante. No se guarda nada ni se diluye en tonterías. A veces nos cuesta ponerle palabras a la despedida porque le dan una impronta más definitiva. Pero creo es el único modo de mirar con agradecimiento lo que se ha recorrido y explicar que no nos vamos por cansancio, bronca o hastío. Es simplemente porque el camino nos convoca una vez más a recorrerlo, y negar su llamado es negar la sangre que corre por nuestras venas.

Por eso quien se despide en serio se anima a hablar. Agradece, pide perdón y aconseja. Como un último sacramento de la presencia. Como una parte de uno que se desprende en la posta. Quizás al final del largo trecho descubramos que todo eso que hoy se siente desgarrado nos está esperando de un modo nuevo y desconcertante al final, en la meta. En el horizonte.

viernes, marzo 02, 2007

Sobre la Eucaristía


Uno de los momentos que más me gusta (y que más desapercibidos suelen pasar) durante la celebración de la Eucaristía es la fracción del pan. La hostia consagrada, tan prolija, se rompe. Es el gesto de la compartida, pero también del sacrificio: Jesús se parte y reparte para que nosotros volvamos a ser uno: con nosotros mismos, con el Padre y entre nosotros. Recibimos a Jesús para entrar en comunión, para superar el desgarrón del pecado, que sólo se sana con la experiencia de la gracia, del amor gratuito que brota de la Pascua.

En ese momento los curas siempre hacemos una oración silenciosa pidiendo una unión cada vez más profunda con Jesús. Luego, al arrodillarme delante del Santísimo, siempre pido dos cosas: poder entregarme cada vez más al servicio de esa comunión por la que él da la vida, y que alguna persona en particular (alguien que tengo en oración por un motivo u otro) pueda adentrarse más hondamente en esta comunión que Jesús regala en la comunión.


El cáliz con la sangre es la ofrenda, el brindis y la acción de gracias por la vida y la Pascua, pero también el signo de la suerte compartida, del destino de amigo que uno quiere abrazar junto con Jesús: el camino de amor y dolor que él recorre e invita a recorrer. Compartir el cáliz con los demás es también compartir el dolor, las búsquedas, la alegría de los otros. Es descubrir que la ofrenda de Jesús es la que constituye la comunidad (Eucaristía que hace la Iglesia), porque compartimos la comunión en la Sangre de Cristo. ¡Qué paradójico que el misterio de la comunión nazca de la entrega de un hombre abandonado! Agustín lo decía muy bien: "Murió él solo para no ser más él solo".

Y de ahí... a la vida, a ser Eucaristía en la vida para los demás: acción de gracias al Padre y ofrenda a los hermanos. Como decía un autor: en la misa nosotros ofrecemos a Jesús, en la vida es Jesús quien nos ofrece a los necesitados de su amor.



lunes, febrero 26, 2007

El alcance de la palabra

Vibrando en el interior
del oído muchas voces
pero su fuente primordial
habrá que llamarla
el sonido del sin voz

Takuan


Gracias a un post de Juan Ignacio, me encontré leyendo a Tennyson. Tenía una antología suya que nunca había leído
más que por arriba. Es parte de un largo poema llamado "In Memoriam A.H.H", una elegía a la gran amistad de su vida, Arthur Hallam. En una de sus estrofas dice:

I sometimes hold it half a sin
To put in words the grief I feel;
For words, like Nature, half reveal
And half conceal the Soul within.

A lo bestia, sería algo así como

A veces considero medio pecaminoso
poner en palabras el dolor que siento;
pues las palabras, como la Naturaleza, a medias revelan
y a medias esconden el Alma interior.

Entre nuestro interior y sus numerosas expresiones siempre hay algo que se pierde (algo que queda "Lost in Translation", como en la película). En el fondo, hay una dimensión de soledad que subyace a toda experiencia, que es intransferible.

Pero a la vez, buscar expresar y comunicar esa experiencia, ponerle cuerpo, palabras, gestos... es uno de los anhelos más profundos y sinceros del corazón humano. Me animaría a decir que cuanto más honda la experiencia, más difícil de transmitir, y sin embargo más imperioso el hacerlo. Tal vez por eso los místicos (como San Juan de la Cruz, Ramón Llull, Rumi, Hakuin, el autor del Tao Te King) y los poetas son grandes solitarios y a la vez personas con una enorme capacidad de expresión.

viernes, febrero 23, 2007

Soy medio queso para los aniversarios...

... por eso ni me avivé que hace una semana el blog cumplió dos años (tampoco se me dio por recordarlo el año pasado). Pero como he visto que es parte de la etiqueta blogger, quizás sea una simple ocasión para dar gracias. Ciertamente esto se me fue de las manos. Empecé a escribir en el blog porque quería tener disponible y en un formato agradable (tengo la mala suerte de tener una letra espantosa) lo que me va pasando por la cabeza y el corazón. Un día Milkus posteó un comentario. Entonces me metí en su blog, que me llevó al de Juan Ignacio, al de Yovineparapreguntar... Otros pasaron de visita y se fueron dando encuentros personales, oportunidades para dialogar y compartir.

En muchos blogs he encontrado una riqueza enorme de experiencias, y además, mucha gracia para contarlas. Confirmo la frase de Borges en "Los conjurados":
"Al cabo de los años he observado que la belleza, como la felicidad, es frecuente. No pasa un día en que no estemos, un instante, en el paraíso. No hay poeta, por mediocre que sea, que no haya escrito el mejor verso de la literatura, pero también los más desdichados. La belleza no es privilegio de unos cuantos nombres ilustres." Ojalá que entre tantas líneas escritas a lo largo de estos dos años haya alguna que pueda ayudar a otros a entrar en la alegría, en la intensidad, en el misterio... en Dios.

jueves, febrero 22, 2007

El rock habla de Dios III

Hace un tiempo leía un artículo en el cual se presentaba una tendencia en ciertos músicos actuales a explicitar sus creencias religiosas, inclusive como parte de su recital (como Lenny Kravitz, que le dedica todos sus conciertos a Dios). Más allá de la probable intención marketinera de varios (supongo que el caso más claro es Madonna), si uno es medio enfermito y es de esos que escucha las letras de las canciones detenidamente (mea culpa), algo que sorprende es que es cierto que más de una vez textos bíblicos inspiran o directamente dan la letra a una canción.
Algunos ejemplos, antes que alguno diga que soy un recalcitrante que hace decir a los músicos cosas que no han querido cantar:
Y la lista continúa. Para no hablar de canciones como Pride, When Loves comes to Town, de U2, I have forgiven Jesus de Morrissey, Where's the Love de Black Eyed Peas y otras que le hablan a Dios de un modo u otro. Y por supuesto, esa gloria del rock nacional que es La Biblia de Vox Dei. Más allá de las letras... ¡qué buen disco!

miércoles, febrero 21, 2007

Apuntes para el Miércoles de Ceniza

  1. La oportunidad de descubrir nuestra identidad más profunda: por eso es tiempo de hacer memoria del bautismo.
    1. El Pecado desdibuja nuestro rostro, nos hace perder nuestra identidad más profunda. Nos saca de nuestra tierra... nos sentimos extranjeros, lejanos a nuestro corazón y nuestro rostro verdaderos.
    2. Entonces, tomamos estos cuarenta días para redescubrir y profundizar en nuestra vocación original.
    3. Así como el Pueblo descubre en los cuarenta años del desierto quién es, a los ojos de Dios, y Jesús profundiza en el misterio de su filiación a través de la prueba y la privación, nosotros hoy nos ponemos en marcha hacia la Pascua, nuestra tierra prometida, el lugar donde nos sentimos hijos, para redescubrir nuestra identidad bautismal.

  1. Esto se vive partiendo de la conciencia que muchas veces estamos lejos, que nuestro corazón está a veces desorientado, confundido.
    1. Nuestro centro más profundo mucha veces está lejos de Dios, y por eso nuestro obrar, aún en nuestras prácticas religiosas, no nos acerca ni a Dios ni a los hermanos.
    2. La ceniza nos recuerda nuestra propia fragilidad, la humildad desde donde parte uestra conversión. Somos los que deseamos seguir a Jesús pero también aquellos que en el camino lo abandonamos, que nos asustamos frente a la propuesta radical del Señor. Pero justamente por eso la ceniza es también la posibilidad de algo nuevo. El punto de partida para que Dios tome la iniciativa y nos transforme.
    3. El Salmo habla de crear un corazón puro... Dios quiere hacer algo nuevo con nosotros... si confiamos nuestra vida en sus manos, entonces Dios repite en cada corazón el milagro de la creación.

  1. Esta salvación se juega en el interior, en el corazón... aquel lugar que sólo Dios ve y que sólo Dios puede transformar...
    1. De allí que las prácticas cuaresmales tengan sentido en tanto y en cuanto broten y lleven una vez más al corazón, a lo secreto.
    2. Dejar que una vez más sean los demás y Dios el centro de nuestra vida. Tener un corazón como el de Jesús: entregado libremente al servicio de los demás y del Padre.

  • Quizás en esta cuaresma Dios quiere despertar vida donde parece que sólo hay muerte y restos. De esto se trata: de vivir la Pascua con Jesús.
  • Se trata de abrirnos a lo nuevo que Dios quiere suscitar en cada uno de nosotros. Atravesar el umbral de la cruz hacia una vida nueva...
  • La Palabra de Dios, el Evangelio, despierte en nosotros la vida, suscite en nosotros la gracia, avive aquello que está apagado... nos lleve a lo más profundo del corazón, y de allí, al encuentro de Dios y los hermanos.

martes, febrero 20, 2007

Me contaban que esta persona había vivido entre ausencias y dolores. Con ayuda de varios, sin embargo, logró salir adelante. Se enamoró. Y se casó.

El día de su casamiento, mirando a su novia, uno de sus amigos le preguntó:

- Contentísimo, ¿no?
- Sí, feliz.
- Claro, porque te casás.
- No. Estoy feliz porque ella existe.

Alegrarse simplemente porque el otro existe, antes de cualquier don, de cualquier beneficio o gratificación que eso nos pueda dar... cuando amamos, de distintos modos le decimos al otro "qué bueno que existís".

lunes, febrero 19, 2007

Otra historia del barrio

Casi todos eran paraguayos en la comunidad de la capilla, así que teníamos una vez al mes misa con cantos y oraciones en guaraní. No entendía ni una palabra, pero las canciones eran muy bonitas y sobre todo me gustaba una antífona que ellos entonaban antes del Gloria. De a poquito fui pescando la melodía y la cantaba de oído.
Un día una de las chicas que venía a catequesis me escuchó cantando esa antífona y empezó a matarse de risa.
- ¡La está cantando mal, padre!
- ¿Y cómo es, entonces?

Con infinita paciencia me enseñó la melodía sílaba por sílaba. Y cuando más o menos le había pescado, le pregunté:

- ¿Y qué quiere decir esto que cantan?
- Quiere decir "Nosotros somos pobres pero lo tenemos a Dios".

Desde la periferia

Hace tres años tuve la suerte de ganar una beca para asistir a un encuentro en Estados Unidos. Ya conocía el país, pero era mi primer viaje allí de grande, y además solo, con todo el tiempo del mundo para conocer, recorrer y hace una experiencia distinta, no tan turística y más orientada a charlar con la gente y conocer más "desde dentro".
Una parte importante del recorrido fue una semana que pasé en Washington. Impresiona caminar por el Mall, la zona de la ciudad donde uno se encuentra con los museos del Smithsonian, el monumento a Washington, el Capitolio... andar por la calle y toparse con las universidades, el Banco Mundial. Saber que en esa porción tan chica del planeta se toman decisiones que afectan a millones de personas.

Al año siguiente, empecé mi trabajo pastoral los fines de semana en una villa dentro de la parroquia a la que me asignaban. Una de las experiencias más profundas de mi vida. Cuanto más me metía en el barrio, más descubría una presencia de Dios fuertísima en él. La vida, con toda su complejidad, su alegría y su miseria, se abría paso y se presentaba descarnada y sincera en medio de los pasillos. Algo que ni por asomo había experimentado en el viaje, o en distintas situaciones donde me sentí más cerca del poder, del éxito, del prestigio.

Hablando con un cura amigo, un tipo grande y sabio, le comenté esto y me decía: "Y claro... lo que pasa es que en los lugares del poder nadie quiere que las cosas cambien. Los únicos que quieren que la situación cambie son los pobres. Por eso la vida esta ahí. Y también Dios".

domingo, febrero 18, 2007

En torno a las lecturas de este domingo...*

... que hablan del amor a los enemigos.

Se trata de perdonar para ser más libres, para vivir según la gracia. No es renunciar a la confrontación para que nos pasen por arriba, es renunciar a la violencia para resolver las situaciones.

El corazón de la cuestión está en ser Hijos de Dios. El que descubre cada vez más el corazón de Dios es quienpuede perdonar... pero, además, solamente cuando descubrimos el verdadero valor del perdón podemos construir en serio. No alcanza con la justicia. Hace falta llegar a la misericordia, a la reconciliación. Sólo así se frena la espiral de violencia en la que tantas veces nos ahogamos.

Esto es una gracia de Dios. Un regalo a pedir insistentemente si queremos vivir y ser cristianos en serio. Todos tenemos la experiencia en algún momento de ser lastimados, de ser injuriados, de que alguien nos hiere, y más de una vez sin motivo alguno. En el momento en que perdonamos empezamos a ser un poco más libres del daño que se nos ha hecho. Libres para amar. El que perdona ya está resucitando.

El modelo siempre es Jesús. Él muere perdonando y resucita para renovar, para reconciliar. Por eso en la Eucaristía aprendemos a perdonar. Bebemos del amor de Jesús que no es un amor simplón, dulzón: es un amor que sabe de heridas, de perdón y sanación. A ese amor nos acercamos, regalo pero también compromiso con un mundo y una Iglesia cada vez más fraterna.

*(apuntes garabateados para la homilía de este domingo. Vendrán variaciones sobre el tema. No se asusten, no predico tan desprolijo en la vida real)

martes, febrero 13, 2007

Leyendo a Juan Ramón Jiménez



Cada nuevo libro, cada autor que uno conoce es un nuevo compañero, alguien que nos presta de su voz para que encontremos los nombres de nuestra historia. J. R. Jiménez es uno de los compañeros de camino de este tiempo. Dejo algunos de sus poemas que vengo rumiando en este tiempo.

Sencillez

¡Sencillez, hija fácil
de la felicidad!
Sales, lo mismo, por las vidas, que el sol de un día más,
por el oriente. Todo
lo encuentras bueno, bello y útil,
como tú, como el sol.
¡Sencillez pura,
fuente del prado tierno de mi alma,
olor del jardín grato de mi alma,
canción del mar tranquilo de mi alma,
luz del día sereno de mi alma!

******

¡Intelijencia, dame
el nombre exacto de las cosas!
... Que mi palabra sea
la cosa misma,
creada por mi alma nuevamente.
Que por mí vayan todos
los que no las conocen, a las cosas;
que por mí vayan todos
los que ya las olvidan, a las cosas;
que por mí vayan todos
los mismos que las aman, a las cosas...
¡Intelijencia, dame
el nombre exacto, y tuyo,
y suyo, y mío, de las cosas!

******

¡Qué goce, corazón, este quitarte,
día tras día, tu corteza,
este encontrar tu verdadera forma,
tierna, desnuda, palpitante,
con ese encanto hondo, imán eterno,
de las cosas matrices!

¡Corazón al aire,
resistente en tu fuerte vida débil
al ímpetu de todo el sentimiento,
al ímpetu de todo el pensamiento
- ideal, instinto, sueño; estas
cien ansias centimanas -,
como la mujer joven
al ímpetu completo del amor!

Leyendo a Robert Frost II

Después de bregar y bregar, cayó en mi cuarto sin ningún esfuerzo previo una antología de Robert Frost que buscaba hace mucho tiempo. Volvi a detenerme en mis poemas preferidos y de a poco voy conociendo otros. En particular me detuve mucho en uno llamado "Into my Own", que ya había posteado. El poeta habla allí de un bosque que lo atrae. Desearía que éste fuera eterno para internarse en él sin miedo, y espera que nadie lo retenga en este viaje por miedo a perderlo. Termina diciendo "They would not find changed from him they knew - only more sure of all I thought was true" (No me encontrarían distinto de aquel a quien conocieron - sólo más convencido de todo lo que pensé verdadero).


Me gusta mucho esta frase final porque creo que una de las cosas más difíciles en la vida es permitir que los que amamos recorren el camino a su propio misterio, sobre todo cuando éste los lleva por derroteros que nos asustan e inquietan. Dejar que cada uno siga su camino es uno de los actos de amor y libertad más profundos (y dolorosos) que podemos hacer.

lunes, febrero 12, 2007

Escuchando a Robbie Williams...

Uno se sorprende. Me había armado una lista de música tranquila y ligera para escuchar de fondo mientras escribo (entre otras cosas, para no tener que someterme al suplicio de la marcha con la que el gimnasio al lado de la parroquia ataca al resto de la manzana), entre las cuales está una balada de Robbie Williams, "Better Man". En un momento, la letra dice: "Once you' ve found your lover, you're homeward bound", algo así como "Una vez que encuentras a tu amor, estás camino a casa". Me pareció algo genial: la experiencia de amor siempre tiene que ver con volver a casa, con llegar al hogar, el lugar del cobijamiento, del descanso...

Expertos en noches II

Creo que una de las cosas que los expertos en noches nos ayudan a descubrir es dónde se encuentra lo esencial. Es la sensación que me queda cada vez que tengo la suerte de cruzar palabras y encuentro con aquellos que ya "están de vuelta". Los sacudones, el tiempo, la compleja marea de la vida va haciendo que los que encuentran su ritmo capten con más facilidad qué es importante y qué no... dónde vale la pena poner las fichas.

Desde lo esencial uno se proyecta hacia otras cuestiones, importantes pero carentes de fuerza si no tienen esa conexión con las intuiciones profundas, donde se esconde la vida.

sábado, febrero 03, 2007

Escuchando a Regina Spektor


Un descubrimiento del verano, guiado de la mano de "Rolling Stone". No tengo mucho para decir. Simplemente escúchenla, sus temas están disponibles en su página web. ¡Ya vendrá alguna reflexión sobre sus letras!

lunes, enero 22, 2007

Expertos en noches

Los que saben dicen que más que una época de cambios atravesamos un cambio de época o "cambio epocal", como los amantes de los neologismos gustan expresar.

Un mundo está terminando de caer. Otro espera a surgir a la luz. Y mientras tanto, estamos nosotros intentando encontrar el camino. ¿Qué hacer? ¿Sostener lo que de por sí se está cayendo? ¿Contribuir alegre y despreocudamente a su destrucción, acelerando los ritmos naturales? ¿O simplemente quedarse al margen y procurar vivir lo mejor posible? Preguntas que supongo se harán todos los que viven en épocas de crisis.

Es tiempo de noche. De asumir la perplejidad que nos produce esta realidad tan cambiante y exigente, que no se rinde ni a los más exhaustivos análisis.

Pero esto no puede ni debe ser algo malo. Es una oportunidad, un desafío.

Quizás uno de los posilbes puntos de apoyo sea buscar "expertos en noches" que nos den pistas (no soluciones, porque cuando uno camina en la noche necesita orientación más que mapas precisos), mujeres y hombres que sepan de perderlo todo y empezar de nuevo, del dolor y la vida que se abre paso en medio de él. Personas que hayan atravesado el silencio, la herida y la pérdida para enriquecernos con su pobreza, con su fragilidad abrasada en luz humilde de vida. Gente con espíritu de Pascua, de paso, de muerte y resurrección. Será cuestión de buscarlos y preguntarles ¿cómo hicieron?

lunes, enero 15, 2007

Historias de responsos

El "responso" es el nombre que popularmente se da a la celebración de las exequias, esto es, a la celebración que acompaña la muerte y el entierro de un cristiano.
Durante mi año pastoral (tiempo en el que los seminaristas vamos a vivir a una parroquia para hacer una experiencia fuerte de la vida en un comunidad determinada como parte de nuestra formación) viví a una cuadra del cementerio de San Fernando. Ubicado en una zona muy humilde, los responsos eran una parte importante del ministerio. A veces tenía tres o cuatro velatorios por día. Así que hice una buena experiencia en poco tiempo. Y también acumulé unas cuantas historias. Ésta es una.
****************
El verano pega fuerte en Virreyes. El sol rebota en el cemento, y por momentos pareciera que la brea quiere colarse también por la nariz y meterse en los pulmones. Desmotiva bastante para casi cualquier cosa.
Así que cuando en un día de esos suena el timbre uno atiende con el deseo de que el pedido no implique pasar mucho tiempo al sol... y con la certeza de que será así.
El timbre sonó, el pedido implicaba sol, y sol de cementerio. Sin mucha posibilidad de resguardo. Agarré el hisopo con agua bendita, la biblia y bajé. Me esperaban una chica joven con su hijito. Ya me habían tirado el dato que iban a pasar pidiendo un responso, así que sin mucho preámbulo no saludamos y rumbeamos para allá.
El muerto era el padre de su novio. Asesinato. Parecía mentira que faltara tan poco para Navidad, y en medio del clima festivo alguien tuviera que estar enterrando a su viejo por una muerte violenta.
Llegamos a la tumba. Estaba el muchacho solo. Un tipo con mirada serena y dolida. Charlamos un rato. Su papá había muerto por una bala perdida. Un tipo había pasado por el pasillo del barrio donde el vivía a los tiros y a él le había tocado ligar uno.
Del final fuimos avanzando hacia atrás. El hombre me contó que su padre los había dejado a él y a su madre cuando todavía era chico para irse con otra mujer. Pero siempre lo recibió en su casa y lo reconoció como su hijo.
Mientras me contaba la historia de su padre, se le iluminaba la cara. Había sido un gran asador. Así que después del responso iban a hacer una buena parrillada en su honor.
A lo lejos se acercaba una persona. Le pregunté quién era.
- Es la mujer de mi papá. Por eso quería que esperáramos. Me pareció que ella tenía que estar.
No pude evitar sentirme impresionado... este hombre estaba delante de la muerte absurda e injusta de su padre, con todos los motivos para estar enojado o resentido... y sin embargo, con todo el dolor que tenía, permanecía agradecido. Y sin rencores, sin broncas.
Una vez que la señora llegó a a la tumba, empecé con el responso. Convencido de que en realidad tendría que haber hablado él.

sábado, diciembre 30, 2006

Cuando viví en Virreyes conocí y escuché bastante del crecientemente famoso reggaeton (o reguetón). Es un ritmo sumamente pegadizo y divertido para bailar, aunque tenga a la vez (como dicen sus críticos) un contenido sumamente machista en la mayoría de sus letras. Daddy Yankee es uno de sus más famosos intérpretes, y en una de sus canciones, "Sabor a Melao", dice "el Señor endulza/ todo lo que tú me salas". Me pareció una imagen genial. Parece que es cierto lo de Justino, y en todas partes hay "semillas del Verbo"... ¡también en la música para bailar!

Aprender la ternura

¿En qué momento de la vida nos olvidamos de la ternura? ¿Por qué será que tantas veces entramos al santuario del otro con tanto descuido?

Y lo curioso es que los heridos son antes que nada los cercanos, los más vulnerables de todos.

Quizás sea porque la ternura hoy necesita ser aprendida, como un idioma difícil pero necesario, como un compromiso ineludible con tanta gente herida...

Leyendo a Alejandra Pizarnik

La noche me sorprende re-leyendo a Alejandra... la conocí en uno de mis viajes a la Biblioteca de San Isidro (la conocí de verdad, la tenía nombrada hace rato). ¡Uffff! Leerla es un viaje intenso, desgarrador. Alejandra te duele. Pero es uno de esos dolores que uno quiere tener dentro de sí, como quien guarda con orgullo una cicatriz porque es recuerdo de amor, aunque amor dolido. La recomiendo ampliamente.

LA NOCHE

Poco sé de la noche

pero la noche parece saber de mí,

y más aún, me asiste como si me quisiera,

me cubre la conciencia con sus estrellas.

Tal vez la noche sea la vida y el sol la muerte.

Tal vez la noche es nada

y las conjeturas sobre ella nada

y los seres que la viven nada.

Tal vez las palabras sean lo único que existe

en el enorme vacío de los siglos

que nos arañan el alma con sus recuerdos.

Pero la noche ha de conocer la miseria

que bebe de nuestra sangre y de nuestras ideas.

Ella ha de arrojar odio a nuestras miradas

Sabiéndolas llenas de intereses, de desencuentros.

Pero sucede que oigo a la noche llorar en mis huesos.

Su lágrima inmensa delira

y grita que algo se fue para siempre.

Alguna vez volveremos a ser.

miércoles, diciembre 27, 2006

Hombres con el corazón traspasado

Karl Rahner, en un texto que me gusta y releo constantemente, dice al final "Dame, Señor, la gracia de ser un hombre con el corazón traspasado, único modo de ser tu sacerdote".

Creo que por ahí va la clave. Por bajar las barreras, animarse a que las preguntas nos interpelen, las esperanzas nos contagien, las búsquedas nos pongan en movimiento... por dejar que el amor nos invite a entrar más hondamente en la espesura. Por dejar que el dolor nos ensanche un poco más el espacio del alma.

Ser hombres de compasión y compañía, que no tienen miedo de herirse en el camino porque saben que las llagas se transfiguran, que para el creyente la herida se puede volver surco de esperanza, posibilidad de vida.

El corazón de Jesús es el crisol, el lugar donde el dolor se transforma en esperanza... donde se vive la pascua, la transformación, el paso hacia lo nuevo que no niega lo anterior, al contrario: lo requiere, pero para llevarlo más allá, para transformarlo.

martes, diciembre 12, 2006

Leyendo a Hugo Mujica

Este año pude darme un gustazo: conseguir la poesía completa de Hugo Mujica. De a poco leo y releo el libro... Leer y releer la poesía completa de un autor es algo fantástico, permite que uno se vaya embebiendo lentamente de la poesia. Tomando una imagen de Shunryu Suzuki, es como cuando uno camina en la niebla: sin percibirlo, queda completamente empapado, consustanciado con ella. Del mismo modo, leer a un poeta de modo continuado y progresivo permite (bah, por lo menos me lo permite a mí) entrar más de lleno en su obra.

No quiero decir que se entienda mejor lo que escribe (no creo que la cuestión sea cuestión simplemente de "entender"). Es como si la poesía llegara más lejos dentro del propio territorio, como si le diéramos el tiempo que ella necesita para encontrar esos rincones del propio corazón donde se da el encuentro, lugares al que a veces las apuradas y el ruido vedan el acceso.

Y creo que para poetas como Mujica esto es una condición casi indispensable. Escribe desde el silencio y pide silencio para ser escuchado... por suerte, creo también que su palabra nos lleva al silencio... sus versos traen dentro suyo el silencio que los ha engendrado para colarse dentro nuestro y hacernos tierra fértil... palabra honda, despojada, desnuda, la de los versos de Mujica.

LA GRACIA PERDIDA

al final la casa
es siempre atrás


como el umbral
de la despedida, el del adiós frente
a un camino nunca trazado


el del gesto inconcluso,
la mitad olvidada.


en el medio la terca torre:
el propio nombre


la estaca entre el deseo
y la nostalgia,


el puñado de humo
en el que aferramos el miedo a perder
lo que nunca tuvimos.

al final, el que nos llega,
queda la apuesta
del inicio, la gracia perdida:
queda perderlo todo.
De Noche Abierta

Con la esperanza de los amigos

A veces nos perdemos.

A veces nos quedamos ciegos a nuestra propia luz, y tampoco podemos tantear el hilo que nos conduce a la salida.

A veces desesperamos.

Pero por suerte, o porque la esperanza nos conoce, ella no sólo anida en nuestro corazón. También se reserva espacios en los amigos, en los compañeros. Y cuando no podemos encontrarla dentro nuestro, nos saluda desde un corazón hermano.

Será que en algunos momentos, cuando todo parece ser silencio y vacío, uno tiene que vivir de la canción de otros. Hasta que volvamos a aprender la melodía. O al menos, a tararear el estribillo.

Al servicio del fuego

Recuerdo que cuando estaba en el secundario y estudiaba el zoroastrismo en Historia Antigua, me llamó la atención el hecho de que sus sacerdotes custodiaban el fuego sagrado en sus templos y no podían permitir que se apague. Me parecía una imagen sumamente atractiva y fascinante. Ser guardianes del fuego santo...
Después entré al seminario y, como se acostumbra, elegí una frase del Evangelio que me acompañara a lo largo del año inicial. Elegí una poco usual, del Evangelio de Lucas: "He venido a traer fuego sobre la tierra" (Lc 12, 49). Sentía en ese momento que Jesús quería que yo fuera ese fuego... ese fuego que es, en realidad, el del Espíritu... uno se pone a disposición para recibirlo, guardarlo y transmitirlo.
Recientemente, leyendo el libro de Anselm Grün sobre el orden sagrado, él retomaba esta imagen "sacerdotal-arquetípica" para entender el ministerio". Y una cita en el libro "Ser sacerdote hoy", de Gisbert Greshake, también la toma: dejo el texto porque creo que revela un poco lo que late en el corazón del que opta por este camino, especialmente al pensar en el hoy tan cuestionado celibato.


He sido puesto al servicio del Fuego.
El prender fuego es lo más importante de todo.
Prácticamente esto significa que debo mantener libres e indivisos mi tiempo, mi corazón y mi vida para la palabra reveladora y salvífica del Señor, a fin de que esta llegue hasta mí mismo, para que yo la viva personalmente,
la concrete, a fin de esclarecerla con mi presencia y así transmitirla...
que yo mantenga despierta la ardiente espera de una realidad que sobrepasa toda la felicidad que pueda experimentarse por lo de aquí abajo y provisional; con total disponibilidad para mis hermanos los hombres, a quienes yo tengo que acercar esa realidad, con los que yo debo compartirla. Yo no los conozco de antemano.
No sé hasta qué punto llega la red de relaciones del amor, esa red que yo he de tejer y lanzar; esa red que, desde luego, es ante todo o ha de ser mi comunidad,
pero que por su misma esencia no tiene limitaciones.

Heinrich Spaemann

lunes, diciembre 04, 2006

Apuntes sueltos sobre la esperanza

Tuve que garrapatear algunas notas sobre la esperanza para un retiro. Las entrego acá confiando en que le servirán a alguien en este tiempo de Adviento.

Desde el principio, Dios nos hace una promesa. El amor de Dios nos quiere para más, para la plenitud: nos invita a dar pasos hacia una felicidad que sólo él puede dar, que sólo él puede regalar. Desde el principio, Dios nos invita a la fecundidad y al amor.

Pero también desde el principio hay algo en nosotros que parece querer arreglárselas por sí mismo. Aprender a vivir no desde la promesa, sino desde uno mismo, desde las propias posibilidades y fuerzas. Como si esperar que nuestra vida nos viniera de otro fuera algo que en el fondo nos limita y empobrece.

Lo curioso es que cuando el hombre opta por decir que no a este plan de Dios, Dios redobla la apuesta y agranda la promesa. A partir del no a Dios nace la esperanza, cuando Dios nos dice que nos va a salvar del mal, que no está todo terminado ni cerrado, que siempre está la posibilidad de un paso más, de algo que nos puede sacar de la muerte, la tristeza y la esclavitud en la que a veces estamos metidos.

Toda la historia del Pueblo de Dios es la lucha entre la esperanza que Dios renueva constantemente cuando los invita a confiar en su promesa, y los ataques contra la esperanza de Israel. A veces venían de afuera, cuando situaciones que el pueblo no puede controlar ponen en peligro su destino y su vocación, pero también en numerosas oportunidades desde adentro, desde las ganas de querer confiar en las propias fuerzas, o del desaliento que da el sentir que ya no se puede seguir adelante.

El pueblo de Israel aprendió a esperar y confiar cada vez más a lo largo de las crisis y dificultades... su esperanza se fue agrandando cada vez más. Y justamente cuando más oprimidos estaban por fuera y por dentro, se dieron cuenta que su salvación podía venir sólo de Dios. Pero parecía no venir.

Con el tiempo, varios se fueron acomodando. Más que desesperarse, se fueron sacando la esperanza de encima como quien se saca una ropa incómoda. Algunos pensaban que la esperanza de Israel se iba a realizar cuando todo se arreglara mágicamente. Otro se imaginaban que Dios iba a darles de nuevo la fuerza para cambiar las cosas con poder. Y no faltó quien se imaginara que sólo algunos elegidos, puros, se iban salvar.

Cuando ya pocos esperaban, entonces, despacito, sin ruido, en el lugar menos esperado... aparece Jesús. Un salvador que no es al estilo que muchos esperaban y que ciertamente no tiene mucho que ver con la imagen que varios tenían, con la esperanza de la mayoría. Los que esperaban un Mesías castigador descubren en este tipo alguien casi libertino, cerca de los impuros y los pecadores. Los partidarios de la fuerza se desilusionaron de este hombre firme y con una palabra de fuego, pero pacífica.

Sólo algunos aprenden a descubrir que en Jesús puede estar el cumplimiento de lo que esperan, que Jesús puede ser la respuesta a su esperanza: los pobres, los enfermos y los pecadores. Descubren que él puede darles lo que están buscando. Justamente porque no viene a arreglar las cosas “desde arriba”, sino desde dentro. Jesús se deja afectar por lo que al otro le pasa. Se conmueve, comparte, se acerca.

Jesús viene a anunciar que Dios está viniendo, que su Reino está cerca. Que la esperanza es posible. Jesús tiene una esperanza: la de que la promesa de Dios, de venir a estar en medio de la gente, transformando su vida y uniendo a todos se cumpla... Y confiado en que todo depende de Dios se compromete con todo su ser en esa misión, siguiendo la promesa de su Padre, su Abbá, su papá. Porque se sabe amado con un amor infinito, sabe que siempre hay esperanza, que su vida está en manos de Dios. Y por esa misma experiencia, puede transmitir esperanza a los demás. Los que están tristes, enfermos y desesperanzados, encuentran en Jesús una posibilidad nueva, un sueño distinto, un camino que antes no hubieran recorrido.

Creo que por eso los evangelios le ponen a Jesús nombres que, en el fondo, son nombres de esperanza. Jesús es el pan, la resurrección, la luz, el rey, la salvación, el amor... las necesidades, los deseos más profundos del ser humano hechos gesto y palabra.

Jesús quiso compartirlo todo... y por eso mismo también vivió el quiebre de su proyecto... el sueño del Reino se rompió desde dentro por la traición y el desengaño. Jesús vio como todo lo que había hecho se caía abajo y que él mismo iba hacia la muerte. ¿Qué había pasado con la promesa de Dios? ¿Qué había pasado con la esperanza de Jesús?

Jesús no sabe qué va a pasar. Pero no deja de esperar. Confía. Y es, como Dios (porque es Dios), un hombre que apuesta al amor al extremo cuando todo parece oscurerse. La cruz lo encuentra gritando a Dios pero rezando, confiando.

El Padre responde resucitando a Jesús. La resurrección es la esperanza de Jesús y la de todos hecha cumplimiento. Allí hay algo que se le regala a Jesús, y en él, a todos nosotros, que ya no se puede romper. Jesús resucitado nos muestra que las heridas se pueden transformar en fuente de vida; que los proyectos rotos pueden renacer a algo mucho mayor; que nuestra vida es valiosa aunque todos digan lo contrario; que el amor entregado nunca se pierde.

En Jesús resucitado, que vino, que viene y va seguir viniendo, podemos encontrar una vez más nuestra esperanza renovada. No porque por creer en él se vayan a resolver nuestros problemas y dificultades. Sino porque creemos que él viene a transformar nuestra oscuridad en luz, nuestra tristeza en alegría... desde adentro, compartiéndola con nosotros. La certeza que nos da es la de su amor. Sólo el que se sabe amado puede esperar. Sólo puede dar esperanza quien regala amor gratuitamente: amor al estilo de Dios, que se abaja y extiende, que se inclina hacia el que sufre, que se anima a meterse en las tinieblas para hacer brillar en ellas la luz.

jueves, noviembre 30, 2006

Apostar a la esperanza

Para algunos seguramente será simplemente una pérdida de tiempo. ¿Quién puede animarse a poner sus fichas en la esperanza?

Algunos se animarán:

quien intuya la vida germinando entre las ruinas,
quien encuentre una puerta más para golpear,
quien grite confiando en ser escuchado,
quien desee el encuentro con cada fibra de su cuerpo
quien descubra que su corazón vive más en otro que en sí mismo,
quien no se conforme con menos que con todo,
quien todavía se deje guiar por el horizonte,

y sobre todo, quien tenga viva dentro de sí la experiencia del amor. Sólo puede esperar quien guarda dentro suyo la caricia, la memoria de que la vida se abre paso a pesar de todo y puede salirnos al encuentro en cualquier momento. Quien lleva dentro de sí la semilla sagrada de la esperanza.




martes, noviembre 28, 2006

Camino de humanidad

Hace un tiempo leí algo que me encantó. Garrido, un franciscano muy interesante que escribe sobre espiritualidad (tipo altamente recomendable) y para nada improvisado, decía que lo propio de la gracia de lo sobrenatural, era hacer de lo humano algo más humano todavía.

O sea que cualquier camino espiritual lleva necesariamente a una experiencia profunda de la propia humanidad y su transfiguración. No hay experiencia espiritual que pueda puentearse nuestra frágil, hermosa y compleja humanidad. Ni tampoco que tenga como fruto la creación de barreras entre nosotros y los demás.

Los cristianos de oriente decían que el fruto final de este camino del Espíritu era una "ternura ontológica", una sensación de amor y ternura hacia los mismos demonios. En el budismo, la compasión es uno de los frutos de la iluminación... parece que acá también estamos tocando patrimonio universal de la experiencia religiosa.

Para mí, el icono que plasma esto plenamente es el corazón abierto del hombre espiritual por excelencia, Jesús. Boff lo dijo muy bien: "Tan humano, sólo Dios". Sólo él se animó a ser tan compasivo, tan ignorante de fronteras y límites. Ese Jesús que llora, come, duerme, se enoja, reza y puede curar porque todo su cuerpo y corazón está expuesto, abierto al amor que se le sale por los poros y por eso sana a todos los que se animan a entrar en contacto con él... aunque eso también a uno le rompa el corazón.

sábado, noviembre 25, 2006

Porque lo prometido es deuda...

... voy a intentar aportar algo más (tarde, ya lo sé, pero bueno...) al debate que se armó con el post sobre entrar en conflicto con Dios. Disculpen si algo no resulta claro pero como esto es sólo una etapa más en el diálogo, lo hago más para

Jack preguntó "¿Es tu Dios un Dios vulnerable?". Mi respuesta es ¡claro que sí! Dios es un dios que arriesga, abre el espacio a la vulnerabilidad por el mismo hecho de crear. Pensémoslo desde una perspectiva vincular: en el mismo momento en que cualquiera abre su espacio vital a otro/s se vuelve más vulnerable. En el caso de Dios la creación y la puesta en marcha sostenida del universo ya hay allí una kénosis, un "vaciarse de Dios" en favor de otros.

Acá el tema excede lo limitado de mi capacidad de exposición (al menos con tan poco tiempo para escribir). Pero a ver si sale algo más o menos coherente: este arriesgarse de Dios se concreta en la creación, que es de por sí finita, limitada, contingente. Esta finitud implica necesariamente una imperfección. Esta limitación o finitud más "metafísica" es la que abre la puerta a los males concretos: acá se habló del hambre en África o de otros males, pero ¿qué pasa con el sinsentido del Tsunami, con lo absurdo de una enfermedad congénita, con la muerte repentina...? Allí el mal se hace más presente aún en su disonancia.
Sin embargo, el mal no parece ser (salvo en casos de patología profunda) obstáculo para que la vida se abra paso. O para que el hombre elija derivar hacia la nada. Más bien se rebela contra ella constantemente. Pareciera que aún en medio de todo es más fuerte la opción por el sentido que por el no-sentido.

Hasta aquí no hablamos todavía de Dios, sino más bien de la justificación del mundo (como dice un autor a quien estoy intentando seguir - en realidad diciendo mal lo que él explica bien -, es una cosmodicea y no una teodicea). Desde esta pregunta por el sentido del mundo, podríamos preguntarnos si alguien o algo valida esta existencia que parece seguir queriendo avanzar, aún en medio del dolor, la injusticia, el absurdo y el mal.
Si Dios se decide a crear, no puede evitar, decíamos, la presencia del mal, pues la finitud y la contingencia son interiores a lo creado. Pero si a pesar de todo, hay creación (y no lo digo sólo por la puesta en marcha, sino por el sostenimiento de lo creado, por la fuerza misteriosa que mantiene, a pesar de todo, el funcionamiento del universo), quizás quiera decir que para Dios vale la pena. Que esa pulsión de vida que late en todo viene de esa apuesta de Dios.

Hasta aquí podría llegar a dar un planteo desde la razón, sin entrar en cuestiones de fe. Desde una visión judeo-cristiana, nosotros creemos que frente al mal, Dios se compromete, sufre con el pueblo pero para desde allí llevarnos a la libertad. Creemos en el Dios que baja a Egipto para sufrir con Israel pero desde allí llevarlo a la libertad; en ese Dios que se hace carne humana, sudor, sufrimiento y gozo, para compartir nuestro dolor, nuestro sinsentido y aún nuestra experiencia de vacío de Dios, pero que también es, justamente desde allí, resurrección, llagas transfiguradas, vida que nace de la muerte.

Y desde una experiencia personal... los que más entienden esto son los pobres. En las villas y los barrios he encontrado a la gente que confía en el paso de Dios por sus vidas aún en medio de la experiencia del mal. No por alienación ni por falsa paz, porque el desgarro en el que muchos viven no creo que lo permitiera... sino por esa intuición, verdadera y profunda, de que Dios está con ellos, que Dios está en medio de ellos, llevándolos a la vida. Da para seguir pensando y charlando, pero me gustaría pensar que si bien no todo el mundo simpatizará con este pensamiento, al menos lo hallará razonable, con sentido.

viernes, noviembre 24, 2006

Oración de la noche


Después de la ordenación, he recuperado con mucha fuerza el gusto por la oración de completas, la oración antes del descanso nocturno de la liturgia de las horas. Es un rato corto para poner la jornada en manos de Dios... quizás porque el día está más cargado ahora con las preocupaciones y los dolores de tanta gente... quizás porque lo necesito más yo. No lo sé.

Pero a la noche cuando ya estoy metido en la cama, y sé que el teléfono no va a sonar, ni se escucha más nada salvo el ruido ocasional del algún auto, me hace mucho bien sentir que Dios está cuidando de mí, de tantos otros que me encontré a lo largo del día... Y después de terminar las completas, como es costumbre, una antífona a la Virgen. Ella sigue en vela y oración.

Nota: La foto muestra el altarcito de mi cuarto, lugar de silencio y encuentro cotidiano.

viernes, noviembre 03, 2006

Reflexión post-ordenación



La verdad es que no sé bien todavía qué decir... todo es demasiado grande, demasiado enorme como para explicarlo bien. Sí puedo decir esto: me siento profundamente feliz y agradecido. Sorprendido también, ¿y por qué no habría de estarlo? Esto supera a cualquiera. Por lo menos a mí.

Simplemente puedo agradecer, y pedirle a Dios que nunca deje de hacerlo. Que realmente pueda, como nos hemos propuesto con mis compañeros, vivir en la acción de gracias

domingo, octubre 22, 2006

Camino a la ordenación II

Parece mentira pero ya faltan apenas cinco días. Siguiendo la norma de este blog, que salvo escasas (y escuetas) excepciones, no hace demasiada mención a lo personal (por lo menos directamente, para eso prefiero el mail que está a disposición de quien lo desee), sí quería compartir apenas la elección de mi lema de ordenación.

Los sacerdotes, por una vieja costumbre (¿alguien sabe cuándo empezó esto?), eligen una frase que sintetice su deseo profundo para el ministerio que están a punto de empezar (también suelen hacerlo los religiosos y veo que cada vez más lo hacen unos cuantos matrimonios). La mayoría la toman de la Escritura, o de la liturgia, aunque no es obligatorio. Yo quería que fuera "En el Espíritu de Jesús", ¡pero no aparece esta expresión (completa, con el "en", que es importante, como se verá) en ninguna parte del Nuevo Testamento!


Buscando más, sí encontré varios "En el Espíritu Santo". Y tomé el que más me gustaba, del Evangelio de Lucas (Lc 10, 21), cuando Jesús, tras escuchar a los discípulos que le cuentan de la alegría de la misión, se llena él mismo de gozo "en el Espíritu Santo" y alaba al Padre. Es un texto genial: está Jesús, está el Padre, está la comunidad... y el Espíritu, uniéndolos a todos. En él, como atmósfera vital, el amor encuentra su cauce y la posibilidad de realizarse.
El Espíritu, el fuego de Dios que enciende los corazones y consumió a Jesús haciendo de su vida una ofrenda permanente. El viento que lo impulsó y le inspiró las palabras y los gestos sanadores, vencedores del mal y de la muerte. El agua viva que brotó de su corazón abierto para que todos nosotros fuéramos renovados y nos convirtiéramos en manantial que no cesa, como él.

Así quisiera vivir el ministerio. En ese Espíritu,viento, fuego, agua torrencial... amor que une y envía, que transforma. Acercarse a Jesús es aproximarse a ese fuego, que Dios mediante bajará sobre mis compañeros y sobre mí el viernes que viene. Desde acá me encomiendo a la oración de todos. ¡Y dejo la invitación para la ordenación y la primera misa!

P.D.: Con respecto al súper interesante diálogo que se estableció en el post anterior, prometo intervenir. Ocurre que el nivel de los interlocutores, en este tiempo de tanto movimiento interno y externo, me obliga a esperar hasta que baje un poco la polvareda y pueda hacer mi aporte como corresponde. Que al fin y al cabo uno está de anfitrión y no puede andar en pantuflas y pijama, ni ofrecer cualquier cosa, qué caramba.