sábado, diciembre 24, 2011

Hamlet versus Leeroy Jenkins: el intrincado arte de la decisión




Uno de mis mayores agradecimientos a la educación secundaria que tuve es haber conocido a Shakespeare. Recuerdo perfectamente mi fascinación.Si bien era difícil de entender por momentos, cada página era un bosque lleno de imágenes tan sugerentes que hacían valer la pena el esfuerzo. Entre todos los textos leídos en aquel entonces, ninguno me gustaba tanto como el famoso soliloquio de Hamlet. "Ser o no ser"... y en realidad todo "Hamlet" gravitaba en torno a la decisión de actuar o no (o al menos hasta ahí llegaba mi comprensión de la obra en ese momento). ¿Qué hacer? Tantas posibilidades, miedos, dificultades... "y así el nativo color de la resolución enferma por el hechizo pálido del pensamiento". La percepción de la realidad, de sus variantes infinitas (y los sufrimientos que elegir una de ellas puede generar) paraliza el corazón. 



Pero no todos sufren el problema de pensar demasiado. Hace cinco años un video en Youtube viralizó una iniciativa tan audaz como suicida. Por suerte, sólo provocó muertes virtuales. En una sesión de World of Warcraft (un juego de rol online en el que participan más de diez millones de personas), un grupo de amigos planifica con hamletiana reflexión entrar en un cuarto lleno de peligros. Leeroy (que evidentemente no está escuchando) lanza su nombre como grito de guerra (grito repetido también hasta  el hartazgo en mil versiones de Youtube) y se arroja en el cuarto sin premeditación. Sus compañeros lo siguen, insultándolo por su falta de respeto a la estrategia que termina produciendo la muerte de todos. 



Estos dos personajes representan los extremos que más de una vez se nos plantean a la hora de decidir. Y cada uno de nosotros oscila un poco entre uno y otro. Están los Hamlets, conscientes de las consecuencias, los riesgos, las perspectivas y por eso mismo siempre tentados de inmovilismo; y los Leeroys arrojados de cabeza al fragor de la batalla sin medir peligros ni implicaciones. 

Tal vez haya algo en común en estos dos puntos aparentemente en contra: los dos tienen una pretensión de control. Hamlet quiere tener todo claro antes de actuar; Leeroy se siente invulnerable. En el fondo, se parecen bastante. Porque quiero controlar el curso de las cosas, las pienso hasta el cansancio; porque creo que las domino, me lanzo sin más. 

Probablemente una clave para salir de esta antinomia sea el cultivar una prudente humildad: una conciencia de nosotros mismos que nos haga siempre darnos cuenta de nuestra fragilidad, para medirnos y medir las consecuencias a la hora de decidir. Pero al mismo tiempo esta humildad nos libera de la pretensión de saber y controlar todo. Por eso nos permite arrojarnos a pesar de no tener todo  resuelto.

En esto nos ayudamos mutuamente unos a otros. Los Hamlets daremos miradas y perspectivas que ayuden a sopesar una opción; los Leeroys nos ayudarán a no sucumbir a la tentación de esperar a que todo esté meridianamente claro. Y seguiremos dando pasos en el delicado y fundamental arte de elegir, que da forma y sentido a nuestra vida. 

lunes, diciembre 12, 2011

Cuando un camino se cierra

Hace unos meses un proyecto que venía gestando y esperando se vino abajo sin aviso. En su lugar se presentó otra posibilidad a perseguir, distinta de la que yo quería. No voy a negar que refunfuñé bastante. Al poco tiempo me junté a charlar con un sacerdote amigo. El cura escuchó mis cuitas con atención y empatía y una vez que había terminado me dijo: "Bueno Edu, será cuestión de empezar a amar ahora este proyecto nuevo que surgió... porque es el único que existe". Aplastante, pero cierto. 

Es muy difícil aceptar que algunos sueños se rompen y en su lugar se nos presenta un camino que no fue elegido ni buscado. Podemos protestar todo lo que queramos; pero el problema es que el que patalea se mueve mucho... en un mismo lugar, sin poder ir hacia delante. Tenemos derecho a hacer nuestro duelo. Pero después llega la hora de levantarnos, limpiarnos el polvo de la caída y empezar a andar una vez más. 

Esos momentos en que se pincha la burbuja de nuestras expectativas pueden tener verdaderas gracias escondidas. Puede que no sean lo que hubiéramos querido; pero hasta que se pueda hacer germinar semillas en el aire tendremos que aprender a sembrar en la tierra que pisamos. La única que se nos da.

¿Y quién sabe? Tal vez nos sorprendamos. El salmo 37 dice:


 Confía en el SEÑOR, y haz el bien; 

habita en la tierra, y cultiva la fidelidad. 
Pon tu delicia en el SEÑOR, 
y El te dará las peticiones de tu corazón. 
Encomienda al SEÑOR tu camino, 
confía en El, que El actuará; 

hará resplandecer tu justicia como la luz, 

y tu derecho como el mediodía. 

Confía callado en el SEÑOR y espérale con paciencia; 
no te irrites a causa del que prospera en su camino, 
por el hombre que lleva a cabo sus intrigas. 
Deja la ira y abandona el furor; 
no te irrites, sólo harías lo malo. 


Es verdad que el camino que está delante no es el que esperábamos... Y seguramente por eso en parte nos enojamos. Un proyecto frustrado nos pone delante de la certeza de nuestra finitud, del escaso (o nulo) control que tenemos sobre nuestra vida. Nos cachetea y reubica. A partir de ahora, todo es sorpresa. No hay mapas ni agendas. Sólo sendero abierto. Será cuestión de ir por él cantando como los hobbits en El Señor de los Anillos:

The Road goes ever on and on
Down from the door where it began.
Now far ahead the Road has gone,
And I must follow, if I can,
Pursuing it with eager feet,
Until it joins some larger way
Where many paths and errands meet.
And whither then? I cannot say.

Still round the corner there may wait
A new road or a secret gate,
And though we pass them by today,
Tomorrow we may come this way
And take the hidden paths that run
Towards the Moon or to the Sun.

jueves, diciembre 08, 2011

Alguien que me mire

Yo pasé junto a ti y te vi. Era tu tiempo, el tiempo del amor. (Ez 16, 8)

"¡Mirame papá, mirame mamá!"... ¿cuántas veces lo habremos dicho y escuchado? La mirada de amor del otro nos consolida en el mundo, nos afirma en nuestro propio ser y valor. Somos rescatados del anonimato por la contemplación de los que nos quieren y se alegran simplemente de que seamos. 

Es verdad, sin embargo, que no siempre se nos mira bien. Puede incluso llegar a pasar que carezcamos de una mirada así. Y si no aceptamos esa herida nos llenamos de resentimiento y nuestra necesidad de que esa mirada llegue a nosotros nos domina y puede llevarnos por caminos terriblemente autodestructivos. 

Qué sanador cuando encontramos esa mirada. En un momento me animé a abrirme y a dejarme ver... y fui amado. Soy valioso y aceptado como soy. 

Cada vez más, cuando estoy delante del sagrario o del icono del Sagrado Corazón que acompaña muchos de mis momentos de oración, percibo no tanto que veo algo, sino que soy visto. Con un amor y una aceptación que sacan lo mejor de mi y disipan todos mis fantasmas.

miércoles, octubre 26, 2011

Canciones que levantan el ánimo

Me pidieron que posteara el compilado de canciones "pilas". Aclaro acá que pensaba al armar el compilado en canciones que levanten el ánimo. Si la idea es algo más deportivo o motivador para arrancar el día, lo llevaría para otro lado: más rock y música electrónica (para correr, por ejemplo, últimamente me acompañaron "Panic Switch" de Silversun Pickups, "Breathe" de The Prodigy, "Body Rock" de Moby, la versión de "Fly By Night" de Jethro Tull por la Filarmónica de Londres y varias más). Pero estas apuntan a levantar el ánimo y motivar sin "acelerarlo" a uno, por así decirlo. ¡Fíjense y agreguen lo que les parezca!


1.        Dancing in the street – Martha & The Vandellas
2.      Gonna Get Over You – Sara Bareilles
3.       Here Comes The Sun – The Beatles
4.      I Can See Clearly Now – Jimmy Cliff
5.      Raise Your Glass – Pink
6.      Tonight Tonight – Hot Chelle Rae
7.      September – Earth, Wind & Fire
8.      Don’t Stop Me Now – Queen
9.      You Make My Dreams Come True – Hall & Oates
10.   Digital Love – Daft Punk
11.     Accidentally in Love – Counting Crows
12.    Marry You  - Bruno Mars
13.    Could You Be Loved – Bob Marley & The Wailers
14.   Uptown Girl – Billy Joel
15.    I Get Around – The Beach Boys
16.   10.000 Nights Of Thunder – Alphabeat
17.    That Thing You Do – The Wonders
18.   Hey Soul Sister – Train
19.   Stuck Like Glue – Sugarland
20.  Mixed Emotions – The Rolling Stones
21.    You Can Call Me Al – Paul Simon
22.  Lollipop – Mika
23.   Give Me Hope Joanna – Eddy Grant


lunes, octubre 24, 2011

Cuando se nos pierde una canción

A Fer Gril se le ha perdido una canción. Y puesto a buscarla, fue encontrando varias que nos regala ahora en su primer disco. 

Con Fer somos amigos desde hace varios años. Alguno podría valerse de esto para argumentar falta de objetividad a la hora de hablar de su obra. Pero como estoy convencido que es justamente el afecto y no la distancia quien nos permite ver más hondo, creo no equivocarme al decir que los temas están realmente muy buenos. Son canciones que hablan de lucha, de amor, y de búsqueda: de la propia canción (esa que todos estamos tratando de entonar), del encuentro, de la verdad... Si tengo que elegir, me quedo con "Ser de Luz" (una invitación a dejarse querer en los momentos difíciles) y "Zamba del que no fue" (casi como un contrapunto de la "Zamba por vos"). Los que estén con ganas de escuchar un anticipo, pueden hacerlo en su página de Myspace. Y para los muy vagos, dejo una versión de "Ser de Luz" aquí mismo:




viernes, octubre 07, 2011

La banda de sonido de la vida

Una de las posibilidades más atractivas de los reproductores de MP3 y distintos software multimedia para la computadora como el Itunes y demás es la posibilidad de armar listas de reproducción, o playlists. Para los que tienen vocación frustrada de DJ de radio, como yo, es una oportunidad para ejercitarse en un arte único que quedó brillantemente sintetizado por John Cusack en "Alta Fidelidad". 

Cuando hacemos una lista (o un CD compilado... ¿y se acuerdan de los cassettes vírgenes?), estamos haciendo la banda de sonido de nuestra vida. Puede ser para momentos sencillos o para reflejar un estado emocional profundo; para inspirarnos a algo grande (¿quién no se sintió un atleta corriendo al ritmo de Carrozas de fuego o Eye of the Tiger?) o para acompañar la cotidianeidad. Una cosa es cierta: cualquier momento o situación se convierte en otra cosa con música. Gana en realce, en expresión y en recuerdo. Vale la pena armarse una buena playlist para que las canciones graben el recuerdo con más fuerza y a su vez para que estas se vuelvan casi un sacramento de la experiencia. 

En este momento estoy preparándome (lentamente y en mis ratos libres) dos compilados: uno de canciones pilas, para arrancar el día o para correr; otro de canciones para escuchar mientras manejo (ya tengo un Vol. 1 de canciones ruteras que tiene alta rotación en mi auto). Me están faltando canciones para terminar ambos. Se aceptan recomendaciones. Adjunto las lista de las canciones ruteras que tengo hasta ahora:

Canciones ruteras Vol. 2

  1. Broken – Jack Johnson
  2. Ain’t no rest for the wicked – Cage The Elephant
  3. Love Spreads – Stone Roses
  4. Home – Edward Sharpe & The Magnetic Zeroes
  5. Mykonos – Fleet Foxes
  6. Freefallin’ – Tom Petty
  7. Weighty Ghost – Wintersleep
  8. Mustang Sally – The Commitments
  9. Wild Night – John Mellencamp
  10. Keep the car running – The Arcade Fire
  11. Beautiful Day – U2
  12. Stuck in the middle with you – Stealers Wheel
  13. Leaving Las Vegas – Sheryl Crow
¿Alguien está pensando una playlist para algún momento de su vida? 

martes, septiembre 27, 2011

Escuchando a Marisa Monte

Marisa Monte es una de las pruebas más contundentes de que se puede transmitir un caudal de sentimiento con suavidad y ternura. Esta mañana de estudio me encuentra con uno de sus temas en su experiencia con Tribalistas, Velha infancia, una canción de amor que es casi una oración. La escuchan y me cuentan (el video es un poco cursi, pero es lo que los vericuetos de Copyright de Youtube permite, qué le vamos a hacer).


Apuntes sueltos sobre unidad de vida, oración y eucaristía

La unidad de vida es un regalo antes que un propósito o un esfuerzo. Al mismo tiempo, buscar la unidad de vida es responder a un deseo profundo del corazón: el de integrarse, unificando toda la vida en torno a algo que nos centre, que nos de un sentido profundo y nos lleve a ser plenamente nosotros mismos. Es poder alcanzar la libertad interior que nos permita realizar lo que Jesús sueña para nuestra vida, recuperar esa semejanza con Dios que habíamos perdido. 

Para los cristianos, el camino es hacer de Jesús nuestro tesoro, pues “donde esté tu tesoro, estará tu corazón”. Es el modelo y la fuente de toda coherencia interna. En su ser no hay fisuras entre decir y obrar, entre ideal y realidad. Todo está pleno, perfecto, integrado. Jesús es plenamente él mismo delante de todos, sin miedos ni dobleces. Por eso mismo, puede entregarse, puede amar. 

¡Porque de eso se trata la unidad de vida! La coherencia existencial no es una especie de pulcritud de boletín que uno tiene que lograr para dejar en paz la conciencia. Es crecer en capacidad de amor y entrega, unificando las fuerzas internas que tantas veces están dispersas por nuestras ambigüedades e inconsistencias. 

El corazón entero de Jesús se entrega en la eucaristía. Por eso ella es para nosotros la raíz de toda unidad interior. Allí recibimos el amor que sana y libera, la comunión que nos permite disipar nuestras infidelidades… el amor de la eucaristía nos saca de la falsedad y nos lleva a la verdad y la libertad. Allí nuestra vida se va transfigurando progresivamente, y todo lo que somos se recapitula, se integra en el amor de Jesús. 

Podríamos decir que Jesús repite en nuestro corazón lo que hizo con el pan en la última cena: nos toma (por completo, quiere llegar a todo lo que somos y tenemos), da gracias y bendice (nuestra vida entera es don del Padre a Jesús, y Jesús nos bendice, llenando cada rincón con su amor), nos parte (porque tenemos que atravesar las crisis, los dolores y las cruces que nos hacen llegar a la autenticidad, a la verdadera libertad) y nos entrega (nos hacemos alimento para los demás). 

Es necesario recordar que todo esto… lleva mucho, mucho tiempo. Jesús nos trabaja artesanalmente, lentamente. Por eso mismo la Eucaristía, que es nuestro sacramento más importante, también es el más cotidiano. Al ver la reserva eucarística (la misma que adoramos y que tantas veces nos lleva a la oración) tomamos conciencia que el don de Jesús nos excede y nuestro corazón necesita hacer su proceso para asimilarlo (o mejor, para que Él nos asimile a nosotros en su Corazón). Cuando pedimos el pan de cada día pedimos también ese paso diario, ese crecimiento cotidiano, lento pero real hacia la verdadera unidad de vida, la que Jesús nos ofrece y que nos abre el camino para el amor y el servicio a los demás.

domingo, septiembre 18, 2011

Llega la noche, Señor.
Ya luché, hablé, abracé.
Ahora te pido una vez más que me lleves en tu mano.

¡Estoy tan contento y cansado a la vez!
Todavía queda un tramo por recorrer
Pero voy con vos
Y un poco de tu ternura
Es lo único que pido para seguir caminando.

Dejame este rato de silencio
para escuchar tu canción
dentro de mí.




martes, septiembre 13, 2011

En torno a este último domingo (XXIV del tiempo ordinario, ciclo A)

Setenta veces siete parece mucho, Jesús. Demasiado.

¿No es dejar que me pasen por arriba? ¿Vivir siempre expuesto a que me lastimen? ¿Cómo entender, y sobre todo, cómo vivir este perdón?

Necesito verte a vos, una vez más, y descubrir tu Palabra y tus gestos hablándome de este perdón.

Y entonces te descubro perdonando antes de que la gente cambie: ofreciendo un perdón gratuito, completo, incondicional. Y veo lo que eso genera en el corazón de las personas.Un paralítico se levanta de su vida congelada en un pasado herido; el llanto lava el rostro de esa mujer que ama tanto, tanto, porque se sabe tan profundamente amada; el cambio de Zaqueo, que se anima a salir al encuentro de los otros y recupera su nombre de hijo amado de Dios.
Escucho una vez más tu parábola del Padre misericordioso, y me doy cuenta que el Padre, tu Padre y el mío, nos espera siempre. Y quiere hacer fiesta cuando nos ve volver. Me doy cuenta que ese perdón es para mí. 

Más aún: veo que vos te jugaste por completo por ese perdón. Que diste la vida para que en algún momento alguien no se dejara llevar por la dureza del corazón y el deseo de revancha.
Un perdón tan fuerte que no sólo lo diste sino que lo pediste para nosotros al Padre. Y al resucitar abriste para todos las puertas de la reconciliación y del encuentro. Nos diste el poder de perdonar.
 
Sé que esto es verdad también para mí. Que me querés dar esa misericordia que me sana y me libera de mi pasado, de sentirme atado a mis errores y pecados. No estoy congelado por mis desaciertos: soy libre para volver a empezar, más cerca tuyo y de los demás.

Por esto, puedo animarme a perdonar. Porque es un regalo que vos me das y un camino que vamos haciendo juntos, día a día. Con la seguridad de que es la única manera de no quedarnos trabados en el pasado y de abrir espacio para que otros puedan volver a nuestro encuentro. Porque es ser libres frente al daño que nos han hecho, es elegir vivir de otra manera. Es vivir de tu amor y tu perdón.

Jesús, te pido que a todos nos ayudes a estar más cerca de tu corazón, para que podamos acercar a todos esa misericordia que renueva los vínculos y los hace más fuertes todavía. 

Enviado desde el Camino

jueves, septiembre 08, 2011

Sentirse un extraño

Escuchando ese temón que es "People are strange", de The Doors, me quedé pensando en lo que a mi juicio es uno de los grandes temores de nuestra sociedad: el miedo al anonimato, a ser, justamente, un extraño. En este mundo inmenso, en nuestras ciudades vertiginosas y amenazantes... ¿dónde está el lugar que nos permita tener un nombre, una historia, un lazo? Mucha gente no lo tiene y no sabe tampoco dónde buscarlo. 

Por esto creo que un desafío para nuestro tiempo es generar una cultura del reconocimiento, donde dejemos de ser extraños los unos para los otros. Desde prácticas tan cotidianas como el saludo, la visita, la atención al vecino (¡por suerte en Rincón, donde vivo, los vecinos como institución siguen existiendo!) hasta iniciativas más grandes, sin perder nunca de vista esta dimensión interpersonal. En un contexto en el que el nombre de la pobreza es sobre todo y siempre exclusión, el reconocimiento abre las puertas a lazos generadores de identidad y pertenencia. 

La Iglesia tiene una riqueza enorme para ofrecer en su tradición y sus comunidades y a la vez un desafío. Ser una comunidad de reconocimiento frente a una sociedad que fomenta el anonimato es una manera simple, concreta y profunda de hacer presente el Reino.

Mientras, sigo escuchando a The Doors y pensando en tantos que se sienten sin nombre ni casa. Y rezo por ellos. Sé que para Jesús, todos tienen un nombre y un lugar.


Las personas son extrañas cuando usted es un extraño
Las caras parecen feas cuando usted está solo
Las mujeres parecen malas cuando usted es no deseado
Las calles son desiguales cuando usted está mal
Cuando usted es extraño
Las caras salen de la lluvia
Cuando usted es extraño
Nadie recuerda su nombre
Cuando usted es los extraños
Las personas son extrañas cuando usted es un extraño
Las caras parecen feas cuando usted está solo
Las mujeres parecen malas cuando usted es no deseado
Las calles son desiguales cuando usted está mal
Cuando usted es extraño
Las caras salen de la lluvia
Cuando usted es extraño
Nadie recuerda su nombre
Cuando usted es los extraños
Cuando usted es extraño
Las caras salen de la lluvia
Cuando usted es extraño
Nadie recuerda su nombre
Cuando usted es los extraños


En el día de la Natividad de la Virgen


"Que toda la creación, pues, rebose de contento y contribuya a su modo a la plegaria propia de este día. Cielo y tierra se aúnen en esta celebración, y que la festeje con gozo todo lo que hay en el mundo y por encima del mundo. Hoy, en efecto, ha sido construido el santuario creado del Creador de todas las cosas, y la creación, de un modo nuevo y más digno, queda dispuesta para hospedar en sí al supremo Hacedor." 

San Andrés de Creta, del Oficio de Lecturas de la fiesta.

miércoles, septiembre 07, 2011

Atención y concentración

Recientemente leía un libro de John Main ("Word into silence", altamente recomendable) donde él hace la distinción entre atención y concentración. Mientras una nos abre al mundo y nos pone en una actitud alerta pero relajada, la otra nos encierra y tensa.

No digo que a veces no haya que concentrarse. Pero es cierto que la atención es una actitud mucho más necesaria.

La oración, especialmente, es más cuestión de atención que de concentración. No tenemos que resolver un problema al rezar. Se trata de estar presentes a la Presencia, de estar despiertos al Amor.
El esfuerzo que esto implica no puede dejarnos agarrotados y nerviosos, sino que tiene que orientarse a una serenidad consciente.

Estar atentos nos ayuda a que tantas de esas distracciones que a veces nos amargan dejen de ser un problema. No porque desaparezcan, sino porque dejamos de aferrarnos a ellas y pelearnos contra el flujo imparable de nuestra ajetreada cabeza.

Si la concentración procura, justamente, aferrar, la atención, por el contrario, permanece con la mano abierta. Y por eso es capaz de recibir el Don.
Enviado desde el Camino

domingo, septiembre 04, 2011

Y siento, una vez más
el murmullo de tu océano

con terror y fascinación, veo
la orilla, cada vez más lejos
¿y cómo saber qué me espera?

Pero esta vez, quisiera
al menos por un instante
animarme a no hacer pie
dejar que me envuelvas
me lleves al abismo

donde todo se pierde
donde todo se encuentra


miércoles, agosto 31, 2011

Fuentes para la esperanza


Great spirits now on earth are sojourning;
He of the cloud, the cataract, the lake, 
Who on Helvellyn's summit, wide awake, 
Catches his freshness from Archangel's wing: 
He of the rose, the violet, the spring, 
The social smile, the chain for Freedom's sake: 
And lo!--whose stedfastness would never take 
A meaner sound than Raphael's whispering. 
And other spirits there are standing apart 
Upon the forehead of the age to come; 
These, these will give the world another heart,
And other pulses. 
Hear ye not the hum 
Of mighty workings in the human mart? 
Listen awhile ye nations, and be dumb.

John Keats

Cada vez estoy más convencido que una de las dificultades de nuestro tiempo es la crisis de esperanza que atravesamos. No por la angustia o la incertidumbre de otras épocas, sino por el insidioso desánimo que uno descubre colándose por infinitos resquicios de nuestra cultura. Es difícil de constatar a primera vista pero la desesperanza esta allí, ahogando proyectos, achicando deseos, apagando sueños. 

¿Cómo combatir esta enfermedad mortal, doblemente peligrosa porque no se percibe a simple vista? Creo que uno de los caminos es encontrar y desarrollar posibilidades de una alternativa, dondequiera que uno esté. ¿Qué quiere decir esto? Mostrar que no es todo más de lo mismo, que no es "siempre igual". Proponer la diferencia, la posibilidad de un camino distinto que, al menos en lo cotidiano y sencillo, de manera personal o comunitaria, muestre que las cosas pueden ser diferentes. Abrirnos mutuamente las puertas de la esperanza ensayando una realidad nueva. 

No es verdad que "lo que siempre fue, lo mismo será", con todo mi respeto al Eclesiastés (y a Vox Dei). Es más: algo está cambiando ahora mismo. En este preciso momento, alguien decide romper con el sistema y ofrecer un gesto de solidaridad, de perdón, de justicia y comunión. Ya está pasando. Basta con abrir los ojos para empezar a ver. 

Y decidir ser parte de ese cambio.



lunes, agosto 29, 2011

Intento ser, de a ratos
ese que quiero ser
A veces soy otro
A veces soy, apenas y a gatas

Pero por un instante,
toco el fuego y
lo que me hacía irme
de mí mismo
se consume

Y cuando pongo mis manos en mi cara
descubro una vez más
los contornos de mi rostro

Hoy quiero ser un poco más
ese que el fuego revela
Seguir adivinando mis rasgos
hasta que sólo queden
las facciones que tenía
antes de nacer

Escuchando a los Fleet Foxes

Una nueva amiga me recomendó una nueva banda (nueva para mí, por supuesto). Una maravilla de armonías y arreglos. Altísimamente recomendables. Dejo acá, para que se tienten, un video de ellos que además es una joyita de animación:



Encontrar el tesoro

Aunque Calamaro cante que no se puede vivir del amor, lo cierto es que no podemos vivir sin amor. O mejor, sin amar a alguien y algo. Si no damos cauce a nuestra capacidad para amar, nos enfermamos (literalmente, creo yo) y tarde o temprano nos morimos. 

Es cierto, sin embargo, que no todos los amores nos hacen bien. A veces el corazón se confunde y elegimos amar cosas que achican nuestra capacidad para recibir y dar, para entrar en una reciprocidad creciente, fecunda, sana. También es real que nuestras heridas, si no se las atiende, pueden llevarnos a vivencias del amor que nos alienan y esclavizan, porque empezamos a amar desde ellas. 

Por es tan importante que encontremos y pongamos nombre a nuestro tesoro. A ese amor en torno al cual se puedan ordenar todos los demás. No como una competencia, sino como una armonía que nos ayude a encontrar el cauce necesario para el corazón y al mismo tiempo lo vaya haciendo crecer, lo desafíe a una entrega cada día mayor. Es necesario ir para adentro y preguntarse: ¿Qué es lo que hoy más amo? ¿Y qué quiero amar? Es fundamental hacerse estas preguntas, porque sino, alguien o algo toma esa decisión por nosotros.

Qué bueno, qué descanso, qué alegría cuando uno encuentra ese amor verdadero. Ese tesoro que hace que todo lo demás gravite en torno a él y de a poco ordena esa madeja enredada que es nuestro interior. El lazo en torno al cual se amarran todas nuestras búsqueda e inquietudes. Creo que por este lado iba a esa reflexión sencilla y genial del Padre Arrupe cuando decía:

¡Enamórate!
Nada puede importar más que encontrar a Dios.
Es decir, enamorarse de Él
de una manera definitiva y absoluta.
Aquello de lo que te enamoras atrapa tu imaginación,
y acaba por ir dejando su huella en todo.
Será lo que decida qué es
lo que te saca de la cama en la mañana,
qué haces con tus atardeceres,
en qué empleas tus fines de semana,
lo que lees, lo que conoces,
lo que rompe tu corazón,
y lo que te sobrecoge de alegría y gratitud.
¡Enamórate! ¡Permanece en el amor!
Todo será de otra manera.

jueves, agosto 25, 2011

Un gesto gratuito


Pensando en el gesto de Ernesto

Tenemos poco desarrollada nuestra capacidad para recibir un regalo, un signo de amor gratuito. Solemos mirar con desconfianza el don. Por eso cuando se nos sorprende con un acto de generosidad inesperado, solemos tener primero una reacción defensiva. ¿Qué habrá detrás? ¿Cuál es la intención de quien se acerca a nosotros de manera tan libre? ¡Estamos tan llenos de desconfianza!

Por suerte la vida es don permanente y los que están más cerca de ella no dejan de golpear a nuestra puerta con gestos de esos que nos maravillan, nos sacan de abajo de nuestros pies el felpudo de la mezquindad y nos permiten volver a tomar conciencia del regalo. Y entonces uno disfruta doblemente. Como ir a una comida espectacular y de golpe enterarte que alguien ya pagó todo por vos.
¡El testimonio visual del gesto! Los que estuvieron saben de qué hablo

viernes, agosto 19, 2011

Elegir imágenes

Desde que empezamos a ver, nuestro corazón se llena de imágenes. Vemos nuestro mundo, nuestra realidad, las personas y las cosas que nos rodean, y esas imágenes nos alimentan y nos conducen hacia distintos lugares. A veces algunas de ellas nos lastiman o nos confunden; muchas nos llenan de luz y nos muestran el camino para vivir de otra manera, para descubrir que es posible ser felices. Lo importante es elegir esas imágenes, recordarlas, grabarlas a fuego en el corazón para que sean ellas las que nos lleven a la meta hacia la cual caminamos.