domingo, julio 18, 2010
Los ritos
viernes, octubre 09, 2009
miércoles, abril 08, 2009
Durante mucho tiempo no entendí el sentido del bocado que Jesús le ofrece a Judas durante la última cena. Recientemente, leyendo un comentario del P. Maloney al Evangelio de Juan, se me hizo claro. Es un gesto de comunión.
Aún en el borde de la pasión, cuando la traición es evidente y el rechazo manifiesto para Jesús, su único gesto es ofrecer amor.
Realmente, esto es amor hasta el extremo. Amor loco, como decía Catalina de Siena. Necedad y debilidad de Dios, en palabras de Pablo.
Pero acá es donde se juega todo. Este es el amor que sostiene al mundo, el que se revela pobre y humilde en un pan ofrecido. Es la fuerza de unidad que permite que nuestras divisiones no destruyan todo.
Ahora entiendo un poco mejor porque el documento de Aparecida, con una inspiración genial, dice que la Eucaristía es el centro vital del universo. Sólo un amor así puede salvarnos. Sólo el amor vulnerable puede generar lazos de unidad. A pesar de todo. La eucaristía es ese pan ofrecido, como el que Jesús dio a Judas. La comunión regalada a todos.
martes, marzo 24, 2009
Delante del misterio de la cruz, todo se quiebra.
En el silencio del calvario, nuestras pretensiones de tener siempre razón cesan: Dios ha elegido otro lenguaje y otro modo de expresarse.
Las manos clavadas recuerdan que hasta la acción más pura puede tener su deseo de imponerse y aplastar: el amor en algún momento se detiene y se entrega sin forzar.
La desnudez herida muestra que el camino del amor se despoja inclusive de la propia piel para acercarse al otro.
Y el costado abierto es el lugar de la revelación, es la máxima paradoja: la herida vivificante, el hueco que se convierte en hogar, la muerte hecha vida para todos. Para mí. Para vos.
Romano Guardini decía que el primer movimiento del amor es bajar los brazos. Es la condición indispensable para el encuentro: permitirse la vulnerabilidad, bajar las defensas… renunciar a todo intento de aferrar y retener. Es uno de los mayores riesgos, pero es también el único modo de vivir una vida verdadera.
No es fácil, ciertamente, por eso muchas veces nos conformamos con los sucedáneos del amor: el control, la obsesión, la sobreprotección. Supongo que en general, lo que nos pasa es que no aceptamos un amor puro: lo mezclamos con un poco de estos reemplazos.
Pero si el amor es verdadero, lleva dentro de sí la semilla de su resurrección… y va de a poco despejando todo hasta emerger plenamente en nosotros. Es la hora de la luz y de la alegría, cuando el abrazo es verdadera libertad, es estrechar los brazos pero a la vez hacer espacio al otro.
martes, marzo 17, 2009
San Sergio de Radonezh confiaba en que “por la contemplación de la Santa Trinidad venzan el odio desgarrador del mundo” todos aquellos que se sumerjan en el misterio de Dios. Frente a la bronca, la competitividad, el deseo de vencer a toda costa y de aplastar al otro; frente a la indiferencia y la injusticia que agrandan los abismos; frente al egoísmo y el pecado… entrar en el misterio de amor ofrecido, del don constante de sí mismo que uno descubre en el corazón de Dios.
Pienso que el cristiano de hoy tiene que ser especialmente consciente de su raíz trinitaria si quiere aportar algo a este mundo roto y cansado. En la Eucaristía, contemplar y participar de este misterio que es salvación para nosotros, que se nos revela especialmente diáfano en la Pascua que renovamos cada día.
viernes, marzo 13, 2009
Dondequiera que estés, no tengas miedo de empezar de nuevo. Cada momento tiene dentro de sí una semilla de misericordia y esperanza que Dios depositó para vos. Cada instante puede ser una renovación, si te abrís a su amor.
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¿No lo ves? En las cenizas de tu dolor y tu arrepentimiento ya está naciendo un fuego nuevo. Es el Espíritu Santo, que trae hasta nuestras oscuridades la llama de la resurrección. Él es el resucitador, el que trae a nuestro mundo avejentado la novedad eterna de Dios, que es su Pascua. Es entrar con comunión con Cristo también ahora, especialmente ahora.
jueves, marzo 12, 2009
Vivir el servicio, para el cristiano, es mucho más que una actitud o un gesto. Es descubrir que la pascua se hace carne justamente en cada iniciativa, en cada oportunidad de darse al otro, de poner al otro en el centro, como lo hace Jesús. Servir y dar la vida… servicio y cruz, misión y Pascua…
Es también, redescubrir la paradoja de perder la vida para encontrarla. En esta cultura que guarda tanto su vida por miedo a quemarla para terminar desfogándola en cualquier cosa, entrar en esta paradoja nos puede, literalmente, salvar. Nos hace entregar aquello que más preciamos para recuperarlo al ciento por uno.
En el servicio me pierdo para encontrar mi yo más sincero, mi verdad más profunda. Sólo el que tiende la mano puede encontrar su misterio, que casi siempre está escondido en el corazón de los otros, que necesita de la voz de los hermanos para salir a la luz.
domingo, marzo 08, 2009
No todos los dolores son malos, ni indeseables. Hay heridas que hablan de los anhelos profundos que llevamos dentro, y hay que tener cuidado de no cerrarlas, por lo menos no a las apuradas. Si hay voces internas que nos arrastran y nos absorben, hay otras que nos impulsan hacia adelante, que se convierten en oración y servicio, en preguntas fecundas. Hay llagas que uno no quiere curar porque intuye que de algún modo son espacios abiertos por donde la gracia se abrirá paso. Quizás algunas veces se trate de eso, no de buscar inútilmente cerrar esas heridas (llevados en alguna oportunidad por un deseo de omnipotencia e invulnerabilidad), sino de descubrir que ellas se pueden transfigurar, que pueden ser manantiales de amor, como las llagas serenas del Señor Resucitado.
lunes, febrero 23, 2009
Respirar para entrar en tu presente, para escucharte más claro, para despertar...
Recibir tu ternura como una sorpresa, como una gracia que me hace seguir caminando, entre la sed y la tiniebla...
martes, febrero 17, 2009
viernes, febrero 13, 2009
Las migajas y los flecos
domingo, enero 25, 2009
Apuntes sueltos II
Ir lo más pronto posible a lo esencial. Escuchar, siempre, intuir, aún detrás de un modo ácido o brusco, la verdad que se quiere proteger o presentar.
No dejar de buscar el encuentro. No rendirse frente a la dureza.
Siempre, siempre, purificar el corazón: despojarlo de toda manipulación, de todo deseo de victoria. Confiar en la fuerza de la verdad, que termina por abrirse paso.
Y saber que esta nunca puede ir separada del amor: pues para el que cree en una Verdad que también es Amor, y Amor-Persona, el modo en que se defiende el punto de vista y se escucha el del otro es tan importante como aquello que se presenta.
miércoles, enero 21, 2009
Apuntes sueltos
viernes, diciembre 12, 2008
Para ayudarnos a esperar
todas las vidas,
dadme todo el dolor
de todo el mundo,
yo voy a transformarlo
en esperanza
Pablo Neruda, El hombre invisible
Hoy, más que nunca, descubro en estas palabras de Neruda algo que sólo puede aplicarse a Jesús. Es necesario ir al centro de la Pascua, al corazón ardiente del Cordero, del crucificado y resucitado para que el dolor se convierta en ofrenda, para que las puertas cerradas se conviertan en oportunidad, para que encontremos, en medio de todo, un motivo para seguir esperando, una luz que nos indique el camino.

